jueves, 4 de agosto de 2016

Tirar antes de leer 93: Lo siento mucho, no volverá a ocurrir


sábado, 23 de julio de 2016

Viajar es de pobres

HUBO un tiempo en el que viajaba como un paquete. Iba a una agencia, pagaba una cantidad adecuada y me adjudicaban un código de barras. Igual que a las reses, pero sin grapármelo a la oreja. Iniciada la peregrinación, tenía orden de seguir a una persona con una sombrilla de colores en parajes desérticos o con paraguas chillón bajo el diluvio. El plan era precipitarse por tierra, mar o aire sobre uno o varios países relativamente civilizados, hacer muchas fotos, coger alguna diarrea y esquilmar sus tiendas de souvenirs como si no existiera El Corte Inglés. No obstante, lo que parecía un planazo se convertía en una auténtica tortura.
Recuerdo la excursión de medio día a un templo egipcio que estaba a 1.250 kilómetros del hotel; los mosquitos de Cayo Largo, que te agarraban de las orejas y en los manglares te succionaban hasta dejarte inconsciente y aquella sopa defoliante de Singapur. Nunca he madrugado tanto, recorrido más kilómetros y perdido tantas horas esperando transporte como en vacaciones. Un comportamiento absurdo y antinatural. Hasta que llegué a la conclusión de que viajar es de pobres. Los ricos, los que saben vivir, solo lo hacen cuando trabajan. En su tiempo libre reposan en lugares cómodos, casi sin moverse, viendo pasar el tiempo del que habitualmente carecen. Ahora solo hago excursiones al interior... de mí mismo. Un territorio inexplorado y sorprendente al que no ha llegado Ryanair. Por ahora.

Josetxu Rodríguez. @caducahoy

viernes, 15 de julio de 2016

Hollande descabellado



FRANCIA se enfrenta al estallido de una burbuja capilar que podría dejar la crisis española del ladrillo a la altura del barro cocido. Y todo por culpa del sueldo del peluquero de Hollande, que cobra 10.000 euros brutos mensuales por estar disponible día y noche. Algo totalmente descabellado. A 30 euros el corte, lavado y peinado, que es lo que se cotiza en París por este servicio, el presidente luso debe utilizar a su peluquero al menos diez veces al día. Algo difícil de creer porque Hollande es medio calvo. A los malpensados solo les salen las cuentas si el servicio nocturno incluye el arreglo de cejas, de ingles, masajes varios o algún tipo de final feliz como cosquillas o besoterapias. No sé, por decir algo. 
El caso es que en Francia, que se enfrenta a recortes sociales de todo tipo, este dispendio lo consideran una auténtica tomadura de pelo. De media contamos con 150.000 cabellos, François tiene la mitad y, como su asistente ha cobrado 600.000 euros, sale a 8 euros cada uno, un pelín caro. Ni siquiera el carpintero que le hacía las alzas a Sarkozy cobraba tanto y eso que asoló un bosque entero de la Amazonia para conseguir la madera adecuada. En esta tesitura, acongoja preguntar cuál será el sueldo de su médico de cabecera, por mucho que al presidente esto se la pele. Ni siquiera los 48.211 euros que costaban las clases de euskera de Patxi López cuando era lehendakari montaron tanto revuelo. Y no parece que tuviera un pelo de tonto.

Josetxu Rodríguez @caducahoy