lunes, 14 de septiembre de 2015
domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 12 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
miércoles, 9 de septiembre de 2015
El placer de sentirse analfabeto: dos libros ilegibles
Imagen del Codex Seraphinianus
SI están hartos de los best sellers, les propongo que este verano le echen un vistazo a dos de los libros más raros del mundo. Dos exquisitas joyas bibliográficas, con la peculiaridad de que no hay que esforzarse en su lectura, lo que no deja de ser una gran ventaja en los tiempos que corren, más dados a la asimilación de contenidos visuales y a los mensajes de 140 caracteres.
Me refiero al Manuscrito Voynich (año 1500) y al Codex Seraphinianus (año 1976-1978). Curiosamente, ambos fueron escritos en Italia. El primero es de autor anónimo y el alfabeto y la lengua utilizada son tan extraños que ni los mejores criptógrafos del mundo han conseguido descifrarlos. Las ilustraciones de plantas, figuras, diagramas astrológicos y alquímicos no se corresponden con simbología conocida.
Lo mismo ocurre con la obra del artista y arquitecto Luigi Serafini, reeditada hace pocos meses. Aparenta ser la enciclopedia de un planeta onírico donde las ilustraciones muestran un despliegue imaginativo asombroso de animales, vegetales, minerales y humanoides con sus pueblos, costumbres y tecnología. Coincide con la de Voynich en la ilegibilidad de sus textos, escritos a mano por el autor en un lenguaje inventado que carece de significado.
Son dos obras deliciosas e inquietantes que nos convierten en analfabetos, como niños que hojean un libro antes de aprender a leer. Ventanas a un universo que nos oculta su sentido pero que a la vez permite que lo creemos nosotros. Todo un regalo.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy
Más imágenes del Codex Seraphinianus
Imágenes del Manuscrito Voynich
sábado, 15 de agosto de 2015
Demoler no es fácil, ni siquiera con dinamita
Imagino que los artificieros se habrán exiliado después del espectáculo. En el caso de que hayan sobrevivido, claro.
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martes, 11 de agosto de 2015
Estas tres chicas llegarán muy lejos, ya lo verás
Estas 3 chicas procedentes de Saint Denis, en Francia, han dejado a todo el mundo con la boca abierta con su versión de canciones del verano. El trío se denomina L.E.J., iniciales de sus componentes Lucie, Elisa y Julie, y se han formado en el conservatorio de música Maison de Radio France.
En este vídeo interpretan temas de Bruno Mars, Rihanna o Pharrel Williams tan solo con la ayuda de un violonchelo, una tambor, una minimaraca y sus deliciosas voces. Ya tienen 100.000 seguidores en su página de Facebook y unos 86.000 subscriptores en su canal de Youtube. El vídeo lo han visto ya cinco millones de personas.
Estos son los temas que utilizan para su versión:
– Freedom de Pharrel Williams
– Ean on de Major Lazer
– Carmen de Stromae
– Hey mama de David Guetta y Nicki Minaj
– Gangsta de Bigflo et Oli
– Laissez passer de Maitre Gims
– Conmigo de Kenji Girac
– Bitch better have my money de Rihanna
– Uptown Funk de Bruno Mars
– Cheerleader de OMI
– CoCo de O.T. Genasis.
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viernes, 7 de agosto de 2015
El WhatsApp, más dañino que el virus del ébola para el turismo con encanto
Dentro y fuera del agua la perspectiva cambia considereablemente
SE acabó el veraneo con
encanto, la cala escondida, el pueblo tranquilo. Ha sido horrible.
Horrible. Las vacaciones más penosas que recuerdo. Tuvimos que alquilar
el último apartamento que quedaba, junto a los nuevos contenedores de
reciclaje. Al lado, habían abierto un bar nocturno. Muy nocturno.
Cerraba a las cuatro de la madrugada. Pese a que la zona es un parque
natural, la playa se había llenado de motos de agua y de veleros. No nos
quedó ni el consuelo de la cala a la que íbamos caminando por el
acantilado. Habían hecho una pista de tierra y un parking en el que
cobraban 5 euros. Ahora, estaba colonizada por familias que montaban
cenadores de Ikea y llevaban botellas de butano para cocinar la paella,
camas de tijera para la siesta y televisores para ver el Sálvame. Y la culpa de todo la tengo yo. Confieso que el año pasado envié las fotos de este paraíso a mi lista de amigos de WhatsApp. Unos veinte. Ellos hicieron lo mismo y tres días después las habían visto 72 millones de personas. Nunca me arrepentiré lo suficiente. No era consciente de que este programa se comporta como el virus del ébola y es más letal. Todo lo que toca muere de éxito. Se satura y colapsa. Ya sea un hotel, un restaurante o un parque natural. Difunde las fotos y lo matarás.
He aprendido la lección y ahora solo envío imágenes de moscas en las mesas, papeleras rebosantes y medusas en la arena. Las pongo yo. Quizá así pueda reparar el daño infligido, aunque no lo creo.
josetxu Rodríguez
@caducahoy
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Dos hamster en una rueda: si consegues contener la risa es que eres de piedra
viernes, 31 de julio de 2015
El león Cecil, como el oso Mitrofán, víctimas de los tarzanes de maceta
NO sé que tiene el dinero que
les pone cachondos. Es hacer fortuna y salir corriendo para cazar algo, a
ser posible bien dotado y exótico. Y no precisamente en los clubs de
alterne. La lista de descerebrados, con perdón de las amebas, es larga.
Roca, el de la operación Malaya, tenía una nave repleta de trofeos fruto
de sus tropelías de lujo. En apariencia eran salvajes, pero, por lo
común, lo son tanto como los faisanes de granja o las lubinas de vivero.
Las empresas que comercian con estos safaris para seniors suelen elegir
ejemplares viejos, enfermos o semidomesticados, que ceban previamente
para que acudan a zonas determinadas y ponerlos a tiro de estos tarzanes
de maceta. Se trata de que se lleven un trofeo pagado a precio de oro y
no vuelvan a casa con un brazo o una pierna menos, lo que no sería
buena publicidad para la empresa.
Blesa, otro coronel Tapioca, también los coleccionaba, al igual que Juan Carlos de Borbón, que empezó a perder brillo el día que mató a Mitrofán, un oso de circo que andaba en bicicleta al que emborracharon con vodka para ponérselo a tiro.
Algo similar le ha sucedido a Cecil, el león más famoso de Zimbabue y objeto de estudio por su singularidad. El dentista Walter James Palmer pagó 55.000 dólares por matarlo con su arco. Una vez herido, tardó 40 horas en morir. En EE.UU. es tal la indignación que ha tenido que abandonar su clínica. Los norteamericanos no se han creído eso de: “Do siedto mucho, do volvedá a ocudir”.
Blesa, otro coronel Tapioca, también los coleccionaba, al igual que Juan Carlos de Borbón, que empezó a perder brillo el día que mató a Mitrofán, un oso de circo que andaba en bicicleta al que emborracharon con vodka para ponérselo a tiro.
Algo similar le ha sucedido a Cecil, el león más famoso de Zimbabue y objeto de estudio por su singularidad. El dentista Walter James Palmer pagó 55.000 dólares por matarlo con su arco. Una vez herido, tardó 40 horas en morir. En EE.UU. es tal la indignación que ha tenido que abandonar su clínica. Los norteamericanos no se han creído eso de: “Do siedto mucho, do volvedá a ocudir”.
Josetxu Rodríguez
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