viernes, 23 de mayo de 2014

El club de los hipocondriacos está saturado


medicina,hipocondriacos

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COMPARTO con muchos el miedo a los médicos y la fobia a las batas blancas. Al fin y al cabo, vivir es una enfermedad incurable que se manifiesta al nacer y empeora con el tiempo: a partir de los 50, si no te duele algo estás enfermo. Hay individuos que no conocen al de cabecera. Es su pareja quien se presenta en la consulta con los síntomas de su marido escritos en un papel y regresa días después con los análisis para que los examine. Previamente, él los habrá descifrado con su particular ojo clínico: "Si me gustan los chuletones es normal que tenga el colesterol por las nubes. Lo preocupante sería que lo tuviera alto sin cumplir los requisitos citados". Autodiagnóstico: todo sigue su curso normal. 
A esta cofradía perteneció también Noel Clarasó, quien nos legó una receta magistral: "Al cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida". Y Unamuno, quien advirtió que: "Cuantos más abogados participen, más largo es el proceso; y cuantos más médicos, el proceso más corto". Para Woody Allen, otro ilustre hipocondriaco, las palabras más hermosas no son "te quiero" sino "es benigno". 
Como habrán podido deducir, no somos especialmente partidarios de la medicina occidental, donde al médico hay que pagarle cuando estás enfermo. Cuanto más enfermo estás, más cobra, lo que a ojos vistas es contraproducente. Lo lógico sería actuar como en oriente, donde a los galenos se les retribuye mientras estás sano y no cuando sufres. ¿No les parece más lógico?

Josetxu Rodríguez
@caducahoy