lunes, 14 de enero de 2013

He tenido que hacerle un ERE a mi hija

La crisis no está para bromas
CON harto dolor de mi corazón, acabo de plantearle un ERE a mi hija de 15 años. Sé que es duro, pero la competitividad me obliga a ello. Le he dicho: Cariño, llevas 15 años en nuestra compañía y desde que ingresaste en ella, siendo un bebé, has progresado mucho y te has integrado perfectamente con el resto de la plantilla. Incluido el gato que, según el día, es difícil de tratar. 
En este tiempo, el reciclaje continuo, la constancia y el respeto a tus superiores jerárquicos, una cualidad difícil de encontrar en los tiempos que corren, te han permitido medrar como persona humana libre de impuestos y convertirte en casi una mujer con su propia declaración de renta. 
Por eso, me duele mucho tener que reducirte la paga dominical un 30% y adelantarte la edad de emancipación en dos años. Ya sé, ya sé que después de pasarte 13 años de becaria solo llevabas dos años cobrándola, pero debes tener en cuenta que la falta de beneficios pasados no presupone dividendos futuros. ¿Me entiendes? Ya veo que no. Siento que no puedas dirigirte a tu delegado sindical al que, con apenas 14 años, le pasará lo mismo que a ti. No queda más remedio que negociar este convenio directamente y esperar tiempos mejores. 
Como muestra de buena voluntad, seguiremos dándote cobijo y manutención en el economato familiar, previa firma de pagarés, a los que podrás hacer frente cuando empieces a trabajar en Telepizza. Hija, este es el mundo que nos ha tocado vivir. Puedes elegir otros, pero son peores. Ya verás.
Josetxu Rodríguez