viernes, 6 de noviembre de 2015

Aula de evaluación del profesorado (ITV)


columna Josetxu, evaluación del profesorado, educación, Forges

columna Josetxu, evaluación del profesorado, educación, Forges

columna Josetxu, evaluación del profesorado, educación, Forges

BIENVENIDOS. Están ustedes aquí porque se han rezagado en su actividad docente y los alumnos se merecen algo mejor. 
Señor Uriarte, de Conocimiento del Medio, ¿qué le sucede? 
-Que no encuentro la clase. Los niños cambian el número de las aulas y para cuando los localizo ha pasado la hora. Además, hay alumnos de diferentes colores y no entiendo su idioma. 
-Vale. Y usted, señor Uranga, ¿por qué escribe las fórmulas matemáticas en las paredes? 
-Porque no tengo pizarra. 
-¿Y la electrónica? 
-¿Cuál? 
-La pizarra electrónica conectada a Internet que tiene usted en clase cubierta de pósteres. 
-¿Eso es la pizarra? Pensé que era un tablón de anuncios. ¡Así que costaba tanto clavar las chinchetas...! -Entendido. Señor García, ¿cuál es su problema en Literatura? Sus alumnos no han leído nunca un libro recomendado por usted. 
-No lo entiendo. Todos son del Siglo de Oro y escritos en castellano antiguo o en euskera primigenio. El que hablaban Adán y Eva. No comprendo su desinterés. A veces dudo que sepan leer y eso ya no es problema mío.
-Apuntado. Señorita, Aristegi, no ha vuelto al colegio hasta que hemos llamado a la Ertzain-tza. ¿Por qué?
-Porque ahora crío y educo perros peligrosos y como profesora de Filosofía nunca antes me había sentido tan querida. El otro día un pitbull me dio un mordisco de afecto y se me cayeron las lágrimas. Se llevó dos dedos, pero fue sin querer. Cuando los niños me mordían, sus padres aplaudían... Y así sucesivamente.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

jueves, 5 de noviembre de 2015

Tirar antes de leer 56: ¿Cómo te puedo hacer feliz en la cama?

La papelera de whatsapp,
La papelera de whatsapp,

lunes, 2 de noviembre de 2015

El novio de mi hija vive en el trastero

Veo muermos,el novio de mi hija,padres

LE tengo dicho a la niña que no me traiga novios a casa, que me encariño con ellos y, luego, si lo dejan, da pena echarlos y pedirles la llave. El último estuvo viviendo unos meses en el camarote porque no tenía a dónde ir, pero cuando se acabó el verano me vi obligado a desahuciarlo para dejar sitio a las bicicletas. Me suplicó durante unos instantes, pero ya le dije: “No puedo dejar las bicicletas a la intemperie porque se oxidan. En cambio, tú no”. Hay que ser realista. 
Veo muermos,el novio de mi hija,padresTodo empezó aquella tarde que entré en el cuarto de mi hija y estaba cambiándose el sujetador mientras él leía un tratado de semiótica comparada en Los juegos del hambre. El grito se escuchó en todo el barrio: “¡Aita, cómo te atreves a invadir mi intimidad!” Me quedé perplejo. Luego le recordé que le había bañado y cambiado de ropa durante muchos años y pregunté por qué el de la semiótica podía estar en el cuarto y yo no. La escena terminó pareciéndose al programa de Hombres, mujeres, simios y viceversa
Así que me vengué echándolos del sofá de la sala, donde vivaqueaban los fines de semana. “El sofá es mío, la tele es mía y el mando también -les dije- y quiero ver The Big bang Theory, porque ayuda a mis neuronas a hacer la digestión”. Se fueron a la cocina, para descubrir que ya no había pizzas, ni refrescos ni helados en el frigorífico. Un par de semanas después se separaron. Tomaron la decisión ellos solos. Nunca me habría atrevido a interferir en sus vidas.
Josetxu Rodríguez  @caducahoy

miércoles, 28 de octubre de 2015

Guerra de Irak. El tiempo nos da la razón cuando ya no sirve de nada

George Bush, Tony Blair y José María Aznar iniciaron con sus mentiras de armas de destrucción masiva la guerra contra Irak. De nada sirvieron las manifestaciones por todo el mundo. En Caduca hoy les dedicamos unas cuantas páginas gráficas que quizá alguno recuerde.
 




 Doce años después, el ex jefe del Gobierno español José María Aznar sigue defendiendo la guerra de Iraq como parte de la lucha contra el terrorismo:

Aznar defiende la guerra de Iraq y dice que el 11-M quiso cambiar el Gobierno

Tony Blair pide perdón por la guerra y porque todavía estamos pagan sus consecuencias

Blair pide perdón por la guerra de Irak y la vincula al ascenso del ISIS

George Bush no ha dicho nada porque se ha atragantado con una galleta y aún no ha terminado de colorear su cuaderno.

El tiempo nos da la razón cuando ya no sirve de nada.

lunes, 26 de octubre de 2015

El escayolista de Frank Gehry

columna Josetxu Rodríguez, Frank Gehry, Guggenheim, aniversario,
www.dnweblog.wordpress.com

CONOCÍ a Frank Gehry cuando él era más joven y yo más peludo. Fue hace 18 años, unas horas antes de que el museo Westinghouse, como lo denominaban algunos, abriera sus puertas por primera vez. Ambos deambulábamos por la Sala Pez; él, en representación del arquitecto y yo, del contribuyente. Me había tomado dos o tres copas de cava (cada vez que pasaba el camarero) y entablé con él una animada charla. Le hablé de la vida, del amor y de las humedades. Me interesé mucho por el aislamiento, que la ría es muy traicionera, le dije. Y pregunté si había instalado Onduline bajo la cubierta de titanio para evitar goteras. Asentía con gran interés mientras miraba de reojo alrededor para ver si alguien venía a socorrerle. Antes de que huyera, hice una crítica constructiva de las escaleras de acceso, las más incómodas que conozco, y le felicité por el escayolista, al que considero un genio digno del museo. Las superficies elipsoides, paraboloides hiperbólicas y catenoides que había conseguido en el atrio me tenían embriagado (de belleza). Le pedí su teléfono, porque yo estaba de obras en casa y lo escribió junto a su autógrafo en el programa de mano de la inauguración. 
Así de campechano es Frank. Por eso estará encantado de que le hayamos hecho un monumento con forma de puente en Zorrotzaurre. Le gustan las obras inacabadas, como su torre de La Salve, que carece de tejado y de otras muchas cosas. Por cierto, llamé al escayolistas, pero el teléfono no daba señal. Creo que se lo inventó. Los arquitectos ilustres son así.

 Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 19 de octubre de 2015

La localización de las lorzas no altera la tara


gatos obesos,

LLEVAN años así. Echan un vistazo y con ojo clínico y cierto tono de preocupación preguntan: “Has adelgazado, ¿verdad?” Si fuera cierto, para estas fechas tendría que haberme desinflado como un globo y sería un montoncito de piel y huesos en un rincón. Una especie de disfraz de Superman deshabitado. Suelo contestarles que me encuentro bien, que no se preocupen, que puede que se hayan pasado con el Photoshop... Y tengo que morderme la lengua para no hacerles ver que quizá sean ellos los que han engordado en exceso y que eso también me preocupa. 
Por lo común, adelgazar está asociado a enfermedades con mal pronóstico, mientras que coger kilos es, equivocadamente, un signo de fortaleza. Debe ser culpa de los genes heredados de la Guerra Civil que llevamos incrustados en el ADN. Concretamente, entre el eslabón 1936 y 1939. Lo que no mata engorda. Por lo tanto, la obesidad nos aleja de la muerte. 
No es mi caso. Desde hace muchos años peso lo mismo: 73 kilos. Uno arriba, uno abajo. La única evolución es que algunos de ellos cambian de lugar y se acumulan en la cintura. Pero como saben, el orden de los factores no altera el producto, o dicho de otra forma, la distribución de las lorzas no altera la tara. No obstante, creo que tendré que revisar la báscula del baño porque el domingo se subió el gato y también pesaba 73 kilos. Demasiada coincidencia me parece.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy