lunes, 12 de diciembre de 2016

Al rincón de pensar



ALGUNOS se conforman con poco y creen que la felicidad está en que haya wifi, que la tostada no caiga del lado de la mantequilla o en que Aduriz termine un partido sin que le saquen una tarjeta o dos. Otros, como Woody Allen, la buscan en las pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión. Hay quien no quiere tener más de lo que tiene, sino al contrario, que le quiten cosas, por ejemplo, la hipoteca. Y para Gengis Khan, que como los de la primitiva no tenía sueños pequeños, la mayor felicidad consistía en “derrotar a tus enemigos, perseguirlos, robarles y violar a sus esposas y a sus hijas”.
 Para poner un poco de orden y responder a toda esta disparidad de criterios, la Universidad estadounidense de Harvard ha estado durante 76 años siguiendo la vida de 700 hombres, algunos del prestigioso centro y otros de los barrios pobres de Boston. “Hay muchas conclusiones de este estudio”, asegura Rober Waldinger, actual director del proyecto. “Pero la fundamental es que para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida necesitamos relaciones de calidad”. 
Y podría pensarse que, dado que nos pasamos el día pegados a las redes sociales y al WhatsApp, ya cumplimos el requisito, pero no es así. “La tendencia social es estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta de que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”. Quizá los amigos de Facebook nos estén ocultando a los reales. Iré un rato al rincón de pensar.

Josetxu Rodríguez 
@caducahoy