viernes, 27 de enero de 2017

Cuando el retrete es más listo que tú



LAS compañías japonesas han creado una serie de iconos para enseñar a los extranjeros a utilizar sus inodoros. En este aspecto, los nipones son tan sibaritas como en costumbres gastronómicas. Solo ellos son capaces de envolver un dedal de arroz con una tirita de algas, ponerle una uña de pescado crudo, bautizarlo como sushi y cobrarlo a precio de caviar beluga. Si eso no es I+D+I+IVA, que venga Ferran Adriá y lo deconstruya. Es verdad que en Euskadi hemos aprendido la lección y les pisamos los talones con esa torta de harina de maíz que denominamos talo y que pronto empezará a cotizar en el Ibex 35, pero, en lo que respecta a sanitarios, ellos siguen jugando en las grandes ligas. Ni siquiera Trump, que se alivia en un trono de oro, llega a su nivel. Si los comparamos con un retrete nipón, distan mucho de ser inteligentes. Ambos. El evacuatorio oriental detecta cuando entras, te saluda, abre la tapa, calienta el asiento y espera a que te sientes mientras activa un panel de mandos con más botones que la cabina de un avión de Ryanair. Tuve la ocasión de utilizarlos en un viaje a Tokio y la experiencia es difícil de olvidar. Y también peligrosa, ya que son capaces de soltar chorros de agua y aire con efectos de luz y sonido similares a las fuentes de Montjuïc. Por eso, es de vital importancia saber controlar la temperatura y presión para no acabar con los huevos escalfados o sufrir un lavado de colon inesperado. Por lo demás, una gozada. Roca, a ver cuándo te pones las pilas.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy