lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Quién es el madero y quién el delincuente?

Detención de El Lute


LOS jueces de Zaragoza tienen un problemón del carajo: les resulta difícil distinguir entre policías y acusados cuando acuden juntos al juzgado. Y como no se trata de que, en un descuido, le metan dos años al agente de la ley mientras el delincuente se marcha con las manos en los bolsillos y fumándose un peta, se han chivado al comisario jefe para que los ponga firmes y les envíe sin pearcing y debidamente aseados y vestidos, preferentemente con traje y corbata. El problema no es para tomárselo a risa. 
Si recuerdan la famosa imagen de la detención de El Lute, la cosa estaba clara: el agente era el que llevaba el tricornio; y el reo, el de la chaqueta raída, cara de hambre y paja en el pelo de dar tumbos por los caminos. En la posguerra cada uno tenía su uniforme oficial y los rojos no llevaban sombrero. Lo mismo que en la transición: la policía vestía de gris y los delincuentes de morado moratón. 
Con la democracia instaurada, la cosa se aclaró aún más. El criminal era el que llevaba en las fotos una cinta negra cubriéndole los ojos. Menos en Euskadi, donde era al policía al que se le cubría la cara con esa cinta o lo hacía él mismo con un pasamontañas. 
Han pasado los años y, llegados a este punto, no hay forma de aclararse. Ese tío malencarado, con tatuajes de dragones, una campana colgando de la nariz y perforaciones y oquedades por todo el cuerpo, que entra con otro que viste un traje de 4.000 euros ¿es el madero o el reo? Pregúntenle al juez de Zaragoza.Ç
Josetxu Rodríguez