jueves, 13 de marzo de 2014

Los "manitas" se extinguen, las chapuzas se extienden


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ESTOY a punto de crear una fundación que preserve y potencie el oficio del manitas, cuyo proceso de extinción ha discurrido paralelo al del tocadiscos portátil y el cueceleches. Y me refiero a esos personajes de la vieja estirpe, sin oficio definido pero maestros en resolver todo tipo de problemas con creatividad, inteligencia emocional y lógica difusa. Su desaparición supondría una catástrofe para la humanidad, saturada de operarios capaces de reprogramar la trayectoria de la Estación Espacial Internacional con el mando de la tele, pero inútiles ante el goteo de un grifo o la instalación de un timbre. 
Si se te presenta un problema como el descrito, cualquier empresa del ramo te pedirá que le envíes por burofax una fotocopia de tu declaración de la renta antes de localizar a un especialista en arqueología industrial que lo resuelva. Puede que antes te aconseje instalar una ducha con ultrasonidos o cambiarte a una casa donde funcione la campanilla. 
A medida que los manitas desaparecen, las chapuzas se reproducen como conejos ante la falta de zorros. Al flamante San Mamés le han puesto una txapela de diseño de última generación y llevan meses tapando goteras. Por no hablar de Calatrava, necesitado de unos cuantos que aporten sentido común a sus diseños y conocimiento del medio circundante como, por ejemplo, la ley de la gravedad. Aunque, también es posible que, ante su escasez, no pueda pagarlos.
Josetxu Rodríguez