domingo, 20 de septiembre de 2015
viernes, 18 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
martes, 15 de septiembre de 2015
lunes, 14 de septiembre de 2015
Cuántos libros cuánticos
HA ido a comprarle los libros al chiquillo y le han dicho que el de física que usó el hermano el año pasado ya no vale porque “los avances en computación cuántica que se han producido mientras su familia estaba en la playa, están consiguiendo grandes resultados en la solución de la decoherencia que afecta a la mecánica. En concreto, al tren que sale de Madrid y se cruza con el de Barcelona en algún punto del trazado”. Que es mejor que compre el nuevo para que el niño, de diez años, no se quede retrasado y, también, para consumar el atraco. Y lo ha comprado. Ese y todos los demás: 150 euros.
Las ciencias progresan tanto durante la canícula que dejan obsoletos todos los textos. O sea que, este curso, los chavales en lugar de hacer torres con palillos de helado construirán aceleradores de partículas para demostrar la teoría de las supercuerdas. Los foros están que arden. Los más viejos del lugar aseguran que ellos ya hacían aceleradores de partículas hace 40 años y los llamaban tirachinas. Incluso uno recuerda que en clase tenían un cura que, en sí mismo, mismamente, era un gran colisionador de coscorrones. Le atribuyen el descubrimiento de la gran hostia de Dios padre. Que se la llevó Patxi Iturgaiz, concretamente. Y alguno pregunta si tiraba quarks. Pues sí, se tiraba unos quarks que te hacían ver los pliegues del espacio-tiempo, el tío. Y sin tanto libro de texto. La verdad es que los tiempos han avanzado mucho para llegar al mismo sitio.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy
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domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 12 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
miércoles, 9 de septiembre de 2015
El placer de sentirse analfabeto: dos libros ilegibles
Imagen del Codex Seraphinianus
SI están hartos de los best sellers, les propongo que este verano le echen un vistazo a dos de los libros más raros del mundo. Dos exquisitas joyas bibliográficas, con la peculiaridad de que no hay que esforzarse en su lectura, lo que no deja de ser una gran ventaja en los tiempos que corren, más dados a la asimilación de contenidos visuales y a los mensajes de 140 caracteres.
Me refiero al Manuscrito Voynich (año 1500) y al Codex Seraphinianus (año 1976-1978). Curiosamente, ambos fueron escritos en Italia. El primero es de autor anónimo y el alfabeto y la lengua utilizada son tan extraños que ni los mejores criptógrafos del mundo han conseguido descifrarlos. Las ilustraciones de plantas, figuras, diagramas astrológicos y alquímicos no se corresponden con simbología conocida.
Lo mismo ocurre con la obra del artista y arquitecto Luigi Serafini, reeditada hace pocos meses. Aparenta ser la enciclopedia de un planeta onírico donde las ilustraciones muestran un despliegue imaginativo asombroso de animales, vegetales, minerales y humanoides con sus pueblos, costumbres y tecnología. Coincide con la de Voynich en la ilegibilidad de sus textos, escritos a mano por el autor en un lenguaje inventado que carece de significado.
Son dos obras deliciosas e inquietantes que nos convierten en analfabetos, como niños que hojean un libro antes de aprender a leer. Ventanas a un universo que nos oculta su sentido pero que a la vez permite que lo creemos nosotros. Todo un regalo.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy
Más imágenes del Codex Seraphinianus
Imágenes del Manuscrito Voynich
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