lunes, 3 de julio de 2017

El telematón



LLAMA una teleoperadora para regalarme 120 canales de televisión y, como es muy amable, le pido que me haga el favor de quitarme todos menos dos. Con 120 canales me volvería loco en dos semanas. Ahora, con 36, me siento en el sofá, cojo el mando como si fuera una espada láser y, cuando me doy cuenta, han pasado dos horas y estoy catatódico
Primero hago un zapping siguiendo los números naturales de la programación para ver cómo está la cosa. Atravieso la zona de los telediarios y el entretenimiento chorra e infantiloide para penetrar en el baúl de los recuerdos, con series antiguas y personajes con pantalones acampanados. Acto seguido, me adentro, con cierto temor, en el pantano del morbo: programas sobre niños asesinos, obesos de 320 kilos, pústulas como melones y casas donde el dueño no se distingue de la basura. Superado este obstáculo, alcanzo el final del viacrucis y debo ser prudente porque, si me paso de frenada, puedo caer en la peli porno de una emisora local o, lo que es peor, en el canal Disney o Teledeporte. 
De allí regreso para revisar los canales que tenían anuncios y comprobar que siguen igual. A veces, sigo el orden de los números primos, pero es desasosegante porque lo mismo en una cinta española de La2 aparece una monja en éxtasis y, en la siguiente, una española en éxtasis con un monje shaolín. ¿A ustedes les pasa lo mismo o son normales?
Josetxu Rodríguez
@caducahoy