martes, 20 de junio de 2017

Como muestra, un botón


columna Josetxu Rodríguez, equivocaciones, botón, parlamentarios

HAY quien piensa que apretar un botón es fácil. ¡Qué inconscientes! Imagínense ustedes ante el interruptor nuclear recibiendo datos contradictorios y sin saber si lo que se dirige hacia su país es un misil termonuclear o una gaviota cabreada. La disyuntiva es morir matando o morir a secas, y para la historia esto último queda muy mal. Algunos no se lo pensarían ni un momento. De hecho, Trump lo presionó para ver si funcionaba. Si todavía pueden leer ustedes estas líneas es porque el jefe del FBI le había dado el cambiazo y, en lugar del maletín del juicio final, le entregó el neceser de la Barbie norcoreana. 
Pulsar el botón adecuado es lo primero que aprenden los diputados. El 90% de ellos cobran un sueldazo por realizar esta tarea a toque de trompeta. Con los años van cogiendo práctica y son capaces de hacerlo con las dos manos, como Carlos Iturgaiz, que votaba por él y por Mayor Oreja cuando este hacía novillos en el Parlamento Vasco. Hasta los senadores consideraban normal esta práctica. Incluso la perfeccionaron de tal manera que el socialista Gaspar Zarrías usaba el pie para no tener que reincorporarse en el sillón. ¡Cuánto les echo de menos! Hace unos días, el presidente Rajoy votó en contra de sus propios presupuestos y el presidenciable Pablo Iglesias a favor de las cuentas de Mariano. El jefe de gabinete y diputado del Partido Popular Jorge Moragas, a favor de la de la moción de censura contra el presidente del Gobierno, que es de su partido. ¡Y eso que solo hay tres botones! ¿Se explican ahora por qué no soy partidario de poseer armas nucleares?
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy