viernes, 21 de abril de 2017

Los huevos "cabreaos"

huevos raros, huevos cabreaos

NOS llamó la atención el menú porque solo tenía dos platos: huevos raros y huevos cabreaos. Colgaba de la pared de piedra de una casa-bar junto a un río, en uno de esos valles profundos de Asturias. La atendía un tipo con coleta y porro en la boca que nos sirvió los cafés en la calle sobre una mesa oxidada. El azúcar nos lo trajo en un bote de Nesquik. Las puertas del local estaban abiertas de par en par y el equipo de música atronaba el entorno. “Yo soy feliz aquí, solo con la perra. Antes vivía en la ciudad, pero no la echo de menos. La música está a tope porque estoy del trino de los pajaritos hasta los cojones”. 
Nos dijo que tenía pocos clientes, pero que si no venía ninguno, pues mejor. Cultivando cuatro cosas y pescando angulas iba tirando. Le preguntamos por sus recetas y explicó que los huevos raros los hacía con pimentón, vinagre Pedro Ximénez y un secretillo. “Le gustan a todo el mundo, incluso a los niños, que son muy repelentes para la comida. Se diferencian de los cabreaos en que estos llevan el pimentón picante”. Mientras hablaba, entraron seis personas al local, pero les ignoró por completo y se fueron. Él siguió con su discurso: “En verano incluiré los huevos enfadaos, que llevan pimentón dulce y picante y creo que no contentarán a nadie, ya sea por exceso o por defecto”. En este punto cesó su perorata y se fue, no sin antes advertirnos que saliéramos agrupados, “que la perra es ovejera y muerde al que va por libre”. ¡Manda huevos, qué gran chef!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

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