viernes, 26 de mayo de 2017

Robar por robar y robar y robar



NO soy mucho de robar, la verdad, pero últimamente me estoy ejercitando para poder comprender a esa banda de golfos apandadores que esquilman las arcas del Estado y rebañan el fondo por si ha quedado algún céntimo de euro. He empezado apropiándome de algún bolígrafo en el trabajo, cacahuetes en los bares y una cereza en el súper. He reflexionado sobre la experiencia y no le encuentro la gracia. Quizá sea porque no tengo vicios caros. O puede que no los tenga por falta de entrenamiento. O porque no he hurtado lo suficiente. Quizás debería haberme apropiado de 10.000 bolígrafos. ¿Para qué? Pues, no sé. ¿Para que durante un siglo a mi descendencia no le falte la tinta? 
Si fuera ladrón, intentaría ser un profesional responsable, alguien que manga para vivir holgadamente sin dar un palo al agua. No como esa gentuza, que acapara billetes por el placer enfermizo de apilarlos y consciente de que, por edad, no podrá disfrutarlos. Son garbigunes de divisas que dan mala imagen a la profesión. Cuánto echo de menos a los ladrones de antes. Trincaban 30 millones de pesetas y se retiraban a Torremolinos a disfrutar de la vida. Estos advenedizos de ahora expolian 30 millones de euros y siguen en la brecha hasta que los trincan. Si en una isla desierta les dieran a elegir entre una gallina o un huevo de oro, morirían aferrados al oro, como auténticos gilipollas. ¡Puaj!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

miércoles, 17 de mayo de 2017

La vida no pasa, te atropella


La vida no pasa, te atropella

PASA la vida y no eres consciente hasta que te atropella. Vas quemando etapas a velocidad creciente y un día descubres que ya no quedas tan a menudo con los amigos. Así que decides guasapearles el viernes por la mañana para tomar juntos una cerveza el sábado por la tarde. Veinte minutos después, cuando han contestado todos, haces balance y solo puede Txema. Ese al que le dejó la mujer por cansino hace un par de meses y ahora está solo porque dos semanas más tarde le abandonaron el gato y el canario para irse a una casa donde les dieran de comer periódicamente. 
Y recuerdas aquella edad indefinida en la que te encontrabas con alguien un martes por la mañana y te sugería ir a tomar unas cubatas al puerto de El Pireo, que actuaba Mikis Theodorakis, y no cuestionabas la oferta. A lo sumo, ibas a por la mochila y el saco y, aunque no conocías al individuo, dos días después érais amigos íntimos ya que las horas muertas haciendo dedo unen mucho. 
Escribo esto y se me cae una lagrimilla porque no encuentro el tiempo perdido y, al parecer, mis amigos, tampoco. Unos cuidan padres, otros nietos, algunos están con trancazo, otros tienen que segar el césped del adosado o ver el partido o pulirse la cadera de titanio. No hay dios que haga un calendario para quedar una tarde con estos condicionantes. Tendré que esperar unos pocos años más y seguro que nos encontraremos todos en urgencias. Imagino que allí tendremos tiempo de charlar largo y tendido.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 15 de mayo de 2017

La maldita fiesta del cine


La maldita fiesta del cine

LA fiesta es, en realidad, una bacanal para aquellos a quienes no les gusta el cine. Una mezcla de performance, botellón y festín desenfrenado. Los cinéfilos deben huir de esta promoción como de las purgaciones. Inconscientemente decidí ver Lady Macbeth el pasado miércoles en la sesión de 8.00. Cuando tomé asiento casi no había nadie en la sala. Comenzaron a llegar empezada la película, imagino que fue porque se acabaron las entradas de Fast & furious 8 o El bebé jefazo
Mis compañeros de butaca eran una pareja que había comprado tres entradas, una de ellas para depositar el contenedor de palomitas y el capazo de chuches. Se pueden imaginar cuál fue la banda sonora del filme. Lady Macbeth tuvo que repetir varias frases para que pudiéramos seguir la trama, ante el crepitar de bolsas, cacahuetes y maíces. “¡Uy, qué curioso, han apagado las luces! ¡Y no hay anuncios como en la tele!”, decía ella. “Sí, pero tampoco hay wifi”, le contestaba él mientras movía la pantalla del móvil buscando la señal. “¿Dónde está el bar?”, preguntaba ella. “No sé”, respondía él, “pero yo veo todo en 3D, menos la pantalla”. Y cosas así.
 Detrás había un matrimonio mayor que hacía la traducción simultánea para los invidentes, en el supuesto caso de que hubiera alguno. “Mira, le está poniendo los cuernos”. “Se están mojando”. “Vaya puñetazo”. “Ahora llora”. Cuando empezó a tronar en una escena, se abrieron varios paraguas. Yo también lo hice. No quería ser el raro.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 21 de abril de 2017

Le Pen, muerta de envidia

 
CUANDO vi la agresión ultra de Bilbao experimenté dos sensaciones contrapuestas. Por un lado, me hirvió la sangre, y por el otro, se me heló el corazón. El primer impulso estaba relacionado con la sed de venganza, el instinto primario de devolver el daño corregido y aumentado: el ojo, por los dos ojos, y el diente, por la dentadura completa. Escuchando los comentarios a mi alrededor me quedé corto, muy corto, ante la capacidad del personal para imaginar tormentos que ni los guionistas de Juegos de tronos se atreverían a soñar.
 Pasado el calentón, y cuando la sangre se retiró del cerebro, pude sentir el frío en el corazón al constatar que todavía hay seres humanos que no merecen el nombre. Como ese homínido sin evolucionar y con el cerebro de una rata almizclera que, en la Plaza Nueva de Bilbao, golpea, humilla, abusa y persigue a una persona tan indefensa como lo serían ustedes o yo. Le vemos en las imágenes con su coro de primates coreándole los golpes y sentimos que no es posible que campen a sus anchas y alardeen de ello en las redes sociales sin que alguien les proteja y agasaje. Como a quien organiza homenajes a los generales franquistas y cantan el Cara al sol con un exministro presente. 
Si la ultraderecha no se presenta a las elecciones es porque ya está gobernando. Hasta Marine Le Pen se muere de envidia por el poder que atesoran sus camaradas españoles.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy




Los huevos "cabreaos"

huevos raros, huevos cabreaos

NOS llamó la atención el menú porque solo tenía dos platos: huevos raros y huevos cabreaos. Colgaba de la pared de piedra de una casa-bar junto a un río, en uno de esos valles profundos de Asturias. La atendía un tipo con coleta y porro en la boca que nos sirvió los cafés en la calle sobre una mesa oxidada. El azúcar nos lo trajo en un bote de Nesquik. Las puertas del local estaban abiertas de par en par y el equipo de música atronaba el entorno. “Yo soy feliz aquí, solo con la perra. Antes vivía en la ciudad, pero no la echo de menos. La música está a tope porque estoy del trino de los pajaritos hasta los cojones”. 
Nos dijo que tenía pocos clientes, pero que si no venía ninguno, pues mejor. Cultivando cuatro cosas y pescando angulas iba tirando. Le preguntamos por sus recetas y explicó que los huevos raros los hacía con pimentón, vinagre Pedro Ximénez y un secretillo. “Le gustan a todo el mundo, incluso a los niños, que son muy repelentes para la comida. Se diferencian de los cabreaos en que estos llevan el pimentón picante”. Mientras hablaba, entraron seis personas al local, pero les ignoró por completo y se fueron. Él siguió con su discurso: “En verano incluiré los huevos enfadaos, que llevan pimentón dulce y picante y creo que no contentarán a nadie, ya sea por exceso o por defecto”. En este punto cesó su perorata y se fue, no sin antes advertirnos que saliéramos agrupados, “que la perra es ovejera y muerde al que va por libre”. ¡Manda huevos, qué gran chef!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

sábado, 15 de abril de 2017

Trimp, Tramp y Tromp

Trump nuclear

LOS que estamos bien informados lo sabemos: hace tiempo que la Tierra fue invadida por los ladrones de cuerpos, esos entes que llegaron del espacio exterior para colonizarnos. Abducen tanto a personas ilustres como a nuestros cuñados o, incluso, a miembros de nuestra familia, y los dirigen a su antojo como si fueran marionetas locas. Ocurrió con Felipe González. Acababan de llegar al planeta y les gustó su estilo de buen chico, estudiado, con labia y sin coleta. Se hicieron con él y, de la noche a la mañana, era presidente del Gobierno y pasó del “OTAN, no” al “Vamos a entrar y, luego, si eso, ya nos saldremos”. 

Desde entonces, los ladrones de cuerpos se han extendido y no solo los roban, también los clonan para colocarlos en más países y crear el caos. Ahí están Trimp, Tramp y Tromp, los tres mandatarios de EE. UU., un experimento fallido. Los crearon para usarlos después en Inglaterra, Alemania y Francia, pero cada uno va a su bola y no hay quien los controle: mientras uno hace negocios con Putin, el otro dispara misiles y "superbombas" como si fueran fuegos artificiales. El tercero persigue por los pasillos a Melania, que no quiere vivir en la Casa Blanca con un zombi, porque el Trump real se rompió y está enterrado en los cimientos del último hotel. Visto el fiasco, ahora lo van a intentar con Rajoy, que ha conseguido llevar a España al siglo pasado. Las elecciones les dan igual a los ultracuerpos, pero les interesa mucho los viajes en el tiempo. En eso, Mariano es un especialista.
Josetxu Rodríguez  @caducahoy

martes, 11 de abril de 2017

El amigo inglés y el Brexit




MI amigo es un inglés de libro. Podría entenderse Inglaterra observando a mi amigo inglés, lo mismo que pueden conocerse los océanos meditando sobre una gota de agua. Alto, rubio, espigado, con pantalones planchados y calcetines para ir a la playa. Se casó con una chica de Bilbao que comenzó a traerlo de vacaciones a la Península para que se le secaran los zapatos y perdiera ese color lechoso que tenía su piel. 
Fuimos congeniando poco a poco, saltando la barrera del idioma como podíamos. Yo le explicaba los chistes de bilbainos con señas y él me recitaba a Shakespeare con ese tono que solo pueden dar siglos de declamación escolar. Alucinaba con nuestros horarios, la comida, los gritos, la siesta y las fiestas. Y yo con su vida ordenada, el té, que por la noche metiera los zapatos en una horma y que fuera simpatizante de la Thatcher. 
Con los años llegamos a querernos e intercambiamos costumbres, semillas y un amor incondicional por la naturaleza. Me hizo albacea de su hijo y eso nos unió aún más. Hace unos meses su mujer me preguntó qué queríamos que votara en el referéndum sobre el Brexit y, acto seguido, se manifestó harta de que la UE le dijera de qué tamaño tenían que ser los pepinillos que echaba a la ensalada. Conociéndolos, creo que eso era imperdonable.
Se han cometido errores en Londres y en Bruselas, pero me da igual. Nuestra amistad está por encima de las fronteras y esa es la mejor forma de crear una Europa más Unida.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 7 de abril de 2017

A por ellos, Wyoming


EN esta orgía judicial contra titiriteros, humoristas, sátiros y tontolabas de todo tipo y condición se acaba de producir un hecho de vital importancia. La Audiencia de Madrid acaba de admitir a trámite una denuncia contra José Miguel Monzón, alias El Gran Wyoming, y Daniel Mateo, del programa televisivo El Intermedio, por decir que el Valle de los Caídos es “una mierda”, algo que suscribo totalmente desde el punto de vista arquitectónico, turístico, ético e histórico. Esto, que no deja de ser una mera opinión, se ha convertido, según los jueces, en un “delito de odio” contra la religión católica porque en el citado adefesio monumental hay una cruz.
La inquisición franquista 2.0 que campa a sus anchas por los juzgados está acostumbrada a cazar tuiteros, raperos y gente sin medios para defenderse debidamente. Pero ahora quieren cobrarse una pieza con colmillo retorcido y programa de televisión en prime time y eso no es tan fácil. Imagino que el presentador ya estará celebrando el éxito de audiencia, mientras sus fieles preparan cervezas y patatas fritas para no perderse el contraataque. 
Como detalle anecdótico les recuerdo que Wyoming y un servidor defendimos a Mitrofán y nos enfrentamos al rey y su panda por matar osos borrachos. (Decidan ustedes el doble sentido de la frase que nos llevó a la Audiencia Nacional) Nosotros seguimos en nuestros puestos y al monarca le han echado del trono a patadas. Así que cuidadito con los humoristas, que nos carga el diablo.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

martes, 28 de marzo de 2017

¿Telemisa o Teletienda?




ME estoy aficionando a la misa televisada, ya ven ustedes. Y no tengo ninguna necesidad, porque ya asistí en los Escolapios a todas las que me correspondían de por vida. No dejes para mañana lo que te obligan a hacer hoy era mi lema. Así que acumulé suficientes como para permitirme ser ateo hasta los 110 años. Pero, dada la campaña contra este programa matinal, me he visto unos cuantos y me parece mucho más digno que la Teletienda y sus productos milagro o los teleadivinos que ven el futuro en una vela con forma de pera comprada en los chinos. 
Ahora que la tercera edad está llegando a la cuarta y no está para muchos trotes, mejor que se queden en casa los domingos, que se lo han ganado. Sobre todo, porque las iglesias no hay quien las caliente y una neumonía es muy mala. Además, no hay curas ni monaguillos. Como mucho, algún turista despistado. 
La telemisa es una buena alternativa. Solo falta que la emitan en 3D y que pueda enviarse la limosna a través de beIN Sports. Es verdad que no se puede comulgar, pero creo que Amazon está en condiciones de ponerte un párroco en casa en menos de dos horas. Y si no es posible, un dron en forma de paloma para darte la absolución. Los críticos dicen que la cadena pública debe ofrecer contenidos culturales que favorezcan la diversidad, la pluralidad y el libre albedrío. Estoy totalmente de acuerdo: ¡Que quiten los telediarios!
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

jueves, 23 de marzo de 2017

¿Verdadero o falso?


ES sorprendente, pero a los lectores de noticias en Internet les gustan más las falsas que las reales. Y tiene su explicación. Enfréntese usted a la crónica de la tramitación de la ley de estiba y desestiba en el Congreso y en veinte segundos habrá sufrido una crisis de bostezos compulsivos. Eso no sucede cuando descubre titulares que afirman que Rivera quiere recuperar la mili o que el arzobispo de Toledo recuerda que “zurdos y pelirrojos son criaturas de Satán”. Para que se hagan una idea, en el Estado, solo tres noticias de los cinco medios informativos con más tráfico en Internet alcanzaron las 100.000 interacciones el último mes. La del arzobispo superó de largo las 500.000 y se la había inventado un jovenzuelo en su blog. 
La mayoría de los bulos viajan por las redes sociales a la velocidad de la luz y todos acaban en una página llena de publicidad que hace el negocio. Caen en ellas personas de todo tipo y condición y muchas de las veces interiorizan el engaño. Pujol puede acabar con la democracia si habla, la vacuna triple vírica provoca autismo, El Corte Inglés vende uniformes al Estado Islámico. Todo vale para cazar su clic. El problema es cuando la gente deja de vacunar al niño, cambia su intención de voto o alimenta su xenofobia con información ficticia. Llegado a este punto, quizá merezca la pena invertir 1,40 euros y asegurarse de que nuestras decisiones vitales se basan en hechos y datos ciertos. ¿No creen?
Josetxu Rodríguez @caducahoy

martes, 14 de marzo de 2017

La tele es de la CIA



HACE tiempo que sospechaba que el tío del telediario nos vigilaba. Es más, llegué a pensar que era un muñeco que carecía de piernas y que se nos metía en casa para seguir nuestro deambular por la estancia con esa inquietante mirada de gioconda que te observa allá donde vas. Él simulaba que leía las noticias, pero los abuelos, veteranos de guerra y de posguerra, le tenían mucho respeto porque consideraban que estaba allí para pasar revista, como un coronel chusquero. Por eso le daban las buenas noches como si fuera un realquilado con el que era mejor llevarse bien. Eso me impresionaba. Una vez soñé que en realidad era Franco disfrazado de civil y que la presentadora del tiempo era “la collares” que, como la vieja del visillo, escudriñaba entre las 625 líneas del Telefunken para ver si teníamos el cuadro de la última cena colgado en el comedor. 
Ahora, la pesadilla es real y el televisor ha sido ocupado por un señor de la CIA que nos analiza por si algún día tienen que separar el grano de la paja con un dron teledirigido. El miércoles pasado le oí estornudar y se me escapó un “¡jesús!” que fue respondido con un “thank you”. Desde ese día le he instalado al plasma unas gruesas cortinas correderas. ¿Será la CIA capaz de espiar a través de la cretona? Si es así, colocaré la tele con la pantalla cara a la pared. Mi tío lo hizo hace diez años y jura que nunca se ha sentido tan libre y seguro. Como lo oyen.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 3 de marzo de 2017

La vida según el pequeño Donald T.




DONALD, te dije que pusieras el lavavajillas. 
-Y lo he puesto, mom. 
-No, no lo has hecho. Es evidente. Si no, ¿por qué los platos siguen apilados en el fregadero? 
-Pues, porque estaban sucios y el lavavajillas limpio y no he querido mancharlo. 
-Entonces, ¿por qué mientes? 
-No he mentido, mom. Tengo intención de hacerlo. Algún día. En el futuro. Podría decirse que es una posverdad, lo que pasa es que todavía no se ha cumplido. Hay que darle más tiempo. 
-En resumen, que al final tendrá que ocuparse tu hermana.
-Eso es lo de menos. De hecho, esta mañana me he fotografiado delante de los platos sucios y lo he tuiteado para que todo el mundo sepa que me iba a encargar de esa dura tarea, que hay que arrimar el hombro en casa y que el trabajo dignifica al hombre y hace santo un hogar y grande a una nación. Más tarde he enviado la foto del lavavajillas vacío para demostrar que el trabajo estaba terminado. Ha sido retuiteada miles de veces y me ha felicitado muchísima gente. 
-¡Pero si no has hecho nada! Los platos siguen en la pila amontonados. 
-Eso carece de importancia, mom. Son hechos alternativos. Están lavados y no están lavados. Ambas realidades se irán ajustando en el futuro, ya lo verás. Yo ya he hecho mi parte, la más difícil, tomar la decisión y difundirla. Ejecutar la tarea no tiene mérito. Es una labor mecánica. Hasta un inmigrante sin papeles puede realizarla mientras preparan su expulsión. ¿Ok, mom?

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

sábado, 25 de febrero de 2017

¿23F? Pues no me suena de nada...


EL 23 de febrero de 1981, a las 18.23 horas, estaba en una ferretería de Bilbao comprando brocas. Iba a casarme y ningún hombre puede hacerlo sin tener el ajuar bricolajero en estado de revista. En la radio del establecimiento se oía la letanía de la investidura de Calvo Sotelo. De pronto, se escucharon disparos y la voz entrecortada del locutor de la Ser explicó que un teniente coronel había subido al estrado pistola en mano.

 Se me pusieron de corbata. Como cada lunes, había quedado en el Cineclub FAS con unos amigos, pero permanecí metido en el coche pegado a la radio hasta que empezó a emitir música militar. En la calle, la gente paseaba despreocupada por los Jardines de Albia. A punto estuve de entrar en la sala, interrumpir la película y sugerir a todos que corrieran a casa a quemar papeles o al puerto a coger un barco. Pero no lo hice y dejé que disfrutaran un poco más de su ignorancia. 

Para entonces, el general Milans del Bosch había declarado el estado de excepción y los tanques empezaban a ocupar Valencia. Llamé al periódico para ofrecer mi ayuda y, de paso, enterarme de si los tanques eran de los buenos o de los malos. “No lo sabemos, pero tenemos dos policías armados en la puerta”, contestó una veterana redactora con un hilo de voz. 

Ayer, pregunté a dos jóvenes de qué les sonaba el 23-F. “Es el día que publicaron el sexto libro de Harry Potter”, respondió uno. ¡Cómo les envidio! Aunque no sé qué coño van a contar a sus nietos cuando los tengan.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

martes, 21 de febrero de 2017

El diputado ficus



SE lo digo como lo siento: cuando hablamos de animales, si me dan a elegir entre un perro y un diputado, me quedo con el primero sin dudar. Pensarán que estoy loco, pero tendrán que reconocer que un can es infinitamente más fiel que ese señor al que le das tu voto, le pones un despacho y una pensión privilegiada y, al día siguiente, si te he visto, no me acuerdo. En eso se parecen a los gatos, aunque los gatos son más limpios y no airean sus detritus en televisión. 
Traigo este tema a colación ahora que el Congreso intenta cambiar la legislación para que los animales no sean considerados cosas y tratados como tales en un embargo o divorcio. Será un paso más que nos acerque a Europa y nos permita llegar algún día a la meta, que ya está bien. Y de paso, aprovechar la ocasión para añadir un anexo y dejar de considerar plantas a los diputados de las últimas filas del hemiciclo, que apenas se diferencian de los ficus del pasillo en que a veces votan a toque de silbato, ya sea con las manos o con las patas, que de todo hay. Está por ver si esta acción es refleja, como la del perro de Pavlov, y la realizan dormidos. 
Mientras, en las primeras filas, los debates son a cara de perro y gana quien más ladra. Llegará el día en que alguien expondrá un argumento y será detenido por insurgente. Una idea suelta por ahí es un peligro público: puede emparejarse con una reflexión y criar una iniciativa que resuelva algo. ¡Dios no lo quiera! Si España fuera el Titanic, la mayoría aplaudiría al iceberg. Y lo saben.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

lunes, 13 de febrero de 2017

Champiñón y míster Hyde


 




HASTA hace un mes desayunaba mientras echaba un vistazo a los informativos de televisión, pero, desde que aparece el presidente de Estados Unidos lo he dejado porque se cortaba la leche del café. Ahora prefiero la literatura de terror y, en especial, el subgénero de las etiquetas alimentarias. Estoy enganchado, oigan. No saben cómo disfruto cogiendo unos cuantos paquetes, botes y latas del armario de la cocina, diseminándolos por la mesa y examinando su contenido. Por ejemplo, en la crema de champiñones ves en la foto la sopera humeante, con la mano de la abuelita, que vive en el caserío y que ha recolectado los hongos uno a uno en la campa de al lado y los ha metido en el bolso del delantal de cuadros para cocinarlos, y se te hace la boca agua. Luego das la vuelta al envase y descubres con un escalofrío que está elaborada con crema de harina, almidón, glutamato, fécula de patata, sal y 1,2% de champiñón. Pasas al sobre de la pechuga de pavo y ves que solo el 40% es pavo y que el resto pueden ser plumas y se te erizan los pelos. El sumun son las cremas achocolatadas. Pronto exigirán para comprarlas que firmes un pliego de conformidad con sus efectos. Lo que en la portada es natural, artesanal, ecológico y casero, se convierte por detrás en aceite de palma, azúcar, antiaglomerante, almidón, huevina, excipientes y grasas saturadas. Dicen los chinos: “No mires lo que comes o no comerás”. Salvo que disfrutes con el doctor Jekyll y míster Hyde, claro.
@caducahoy

viernes, 10 de febrero de 2017

Explosión en una central nuclear francesa: tranquilos, la culpa la tuvo el queso




TIENE bemoles lo mal pensada que es la gente. Se enteran de la explosión en la sala de máquinas de una central nuclear en Francia y se lanzan cuerpo a tierra en El Arenal mientras se encasquetan la txapela hasta la boca. Por eso, cuando se produce este tipo de hechos sin importancia, lo mejor es informar. Y cuanto más, mejor. El incidente se debió a la explosión de la tartera de un operario amante del Époisses de Borgogne, uno de los quesos franceses más pestilentes. Llevaba tres días en el recipiente y con el calor y la fermentación comenzó a liberar electrones. Bueno, en realidad, salieron huyendo, lo que provocó un inicio de fusión termonuclear láctea de pequeño formato. Una especie de bomba atómica minimalista, vamos. Se registraron cinco heridos, pero no por la explosión, sino por el olor. Tanto es así que los franceses están estudiando si este queso podría reemplazar al uranio en el futuro. 
En su línea, el Consejo de Seguridad Nuclear español ha querido recordar que tanto nuestras centrales nucleares como las lecheras juegan en la Champions de la Liga Atómica, y que los accidentes, además de ser imposibles, son poco probables. De hecho, si ocurren, que ocurrirán, será debido a la mala suerte. Por eso llaman a la tranquilidad, ya que la contaminación radioactiva no dura cientos de miles de años como se pensaba, sino solo decenas de miles, lo que muestra un horizonte mucho más esperanzador. Además, aquí no desayunamos queso, sino torreznos. Y eso su pone un menor riesgo
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 3 de febrero de 2017

Aquellas filminas... qué tortura!



EL domingo, mientras construía un refugio anti-Trump en la ganbara, me topé de bruces con el proyector de diapositivas. Qué susto, oiga. Estaba bajo medio quintal de discos de vinilo, junto a la pantalla y el puntero de luz, ese humilde precursor de la espada láser de Obi-Wan Kenobi. 
Sentí un fuerte calambre emocional y, durante unos segundos, me teletransporté a una de aquellas maratonianas sesiones en las que nos saturaban con fotos de bodas, viajes a Salamanca o colecciones de setas. Daba igual lo que proyectaran, todo era un empacho. Y así, lo que comenzó como una forma estimulante de disfrutar de las imágenes en gran formato se convirtió en una tortura que alcanzaba su clímax con la mítica frase: “Y aquí se aprecia cómo el león ataca al elefante que lleva a los seis turistas alemanes en el lomo. Lo que pasa es que solo se ve un borrón negro porque era de noche, yo estaba nervioso y olvidé quitar la tapa del objetivo”. “¡Impresionante!”, exclamábamos todos al unísono lamentando que el león no le hubiera arrancado la cámara de las manos. 
Mi hija, que me encontró ensimismado en estos pensamientos, preguntó qué era ese artilugio que sostenía en las manos. “Un sistema óptico de proyección lumínica que, conectado al home cinema, unas velas olorosas y unos tequilas, produce una estimulación audiovisual envolvente y olfativa que te hace salivar de gusto. Mucho mejor que las gafas 3D. Y está en venta”. “¡Te lo compro!”. “¡Adjudicado!”.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 27 de enero de 2017

Cuando el retrete es más listo que tú



LAS compañías japonesas han creado una serie de iconos para enseñar a los extranjeros a utilizar sus inodoros. En este aspecto, los nipones son tan sibaritas como en costumbres gastronómicas. Solo ellos son capaces de envolver un dedal de arroz con una tirita de algas, ponerle una uña de pescado crudo, bautizarlo como sushi y cobrarlo a precio de caviar beluga. Si eso no es I+D+I+IVA, que venga Ferran Adriá y lo deconstruya. Es verdad que en Euskadi hemos aprendido la lección y les pisamos los talones con esa torta de harina de maíz que denominamos talo y que pronto empezará a cotizar en el Ibex 35, pero, en lo que respecta a sanitarios, ellos siguen jugando en las grandes ligas. Ni siquiera Trump, que se alivia en un trono de oro, llega a su nivel. Si los comparamos con un retrete nipón, distan mucho de ser inteligentes. Ambos. El evacuatorio oriental detecta cuando entras, te saluda, abre la tapa, calienta el asiento y espera a que te sientes mientras activa un panel de mandos con más botones que la cabina de un avión de Ryanair. Tuve la ocasión de utilizarlos en un viaje a Tokio y la experiencia es difícil de olvidar. Y también peligrosa, ya que son capaces de soltar chorros de agua y aire con efectos de luz y sonido similares a las fuentes de Montjuïc. Por eso, es de vital importancia saber controlar la temperatura y presión para no acabar con los huevos escalfados o sufrir un lavado de colon inesperado. Por lo demás, una gozada. Roca, a ver cuándo te pones las pilas.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 23 de enero de 2017

Nik espikininglis



LA mitad de los vascos, según dice el estudio realizado por la Cambridge University Press, confesamos que no llegamos a un nivel medio de conocimiento del inglés. Y creo que, de la otra mitad, la mitad miente. Pese a ello, no hay que ser pesimista. De hecho, todos somos capaces de leer con precisión cualquier idioma extranjero que se ciña a los caracteres latinos y no escriba con garabatos, como el árabe, glagolítico o tamil. Otra cosa es que al pronunciarlo no nos entienda nadie y no sepamos lo que decimos, pero cumplimos una de las tres condiciones para comunicarse con el imperio lingüístico del Brexit, que no es moco de pavo para ser autodidactas. 
Aún así, no llegamos al aprobado y tras el Informe PISA es un lujo que no podemos permitirnos. Y menos en Euskadi, donde la lengua y la lingüística es una de las industrias del país. Encauzado el euskera, las instituciones llevan años poniéndonos deberes y bautizan en la lengua de Shakespeare todo lo que se menea con más afán didáctico que el British Council. El pistoletazo de salida lo dio el Bilbao Exhibition Centre, que pese a su rimbombante nombre era una feria de muestras que ni estaba en Bilbao ni en el centro. Desde entonces ha llovido mucho, sobre todo, el martes, y ahora no hay chichiflí que no lleve un palabro en inglés. El último, el Txistorra Encounter Forum. Tres idiomas para una simple barbacoa. Ya les vale.

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

martes, 10 de enero de 2017

Cómo convertir electrones en oro



CUANDO me jubile haré un doctorado para comprender el ciclo de la energía eléctrica, ya que, en estos momentos, me resulta tan complicada de asimilar como el arte amatorio del bosón de Higgs con los leptones. Lo considero un proceso alquímico que convierte los electrones en oro incumpliendo todas las leyes del mercado, la física, la lógica e, incluso, la logística. Echo un vistazo a la factura y se me funden los plomos, saltan los diferenciales y me quedo a oscuras, como sin energía. Es inútil apagar luces o electrodomésticos para ahorrar, al final, los recibos se parecen unos a otros ya seas un derrochador o un miserable avaro. 
Me explica por teléfono una señorita muy amable que es por culpa del alquiler del contador, el mantenimiento de la red de distribución y media docena de cosas más. Pero se queda callada cuando le recuerdo que cuando echo gasolina pago por el líquido que consumo y no una cantidad cada mes por el alquiler del surtidor y la red de barcos y camiones que la transportan desde los Emiratos Árabes. 
Es todo tan absurdo que la ineficiente bombilla incandescente costaba 60 céntimos y la ahorradora de led casi doce euros. Una paradoja como la de los molinos eólicos, que uno no sabe si giran porque hace viento o hace viento porque giran. Dado el precio del servicio podría pensarse que están enchufados a la red eléctrica como los ventiladores o los expresidentes y exministros. Caramba, ¡qué coincidencia!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

jueves, 5 de enero de 2017

Tirar antes de leer 96: Necesito dinero y adelgazar

Queridos Reyes Magos:
Seré breve. Necesito dinero y adelgazar.

Hola:
Aquí los Reyes Magos. Gracias por ser breve. Nosotros también lo seremos. Trabaja y no comas tanto.

martes, 3 de enero de 2017

domingo, 1 de enero de 2017

Dale el oso, por favor

EL oso. Quiero el oso. Dame el oso, ama. Porfa, el oso. ¡El osooooooo!”, Viajábamos una muchedumbre en el autobús. Al volante, un sustituto con el carné sacado en la mili y perfeccionado en la conducción de reses al matadero. “El oso, ama, el oso”. Dado los acelerones y virajes, en el París-Dakar lo habrían detenido por conducción peligrosa. Miraba por el retrovisor y se le veía disfrutar. “Quiero el oso. El oso, el oso, el oso”. En una curva en la que chirriaron las ruedas, a una anciana se le saltó la dentadura que quedó incrustada en el bolso de su compañera de enfrente.
Y allí estábamos, encerrados, como en el infierno de Dante, con un niño gritón y exasperante que, por lo que pude deducir, quería el oso de su hermano. El oso, ya saben, el oso. Su ama jugaba al Candy Crush con los auriculares puestos. Inmune a los gritos como lo son al tren los que viven junto a las vías. “Dame el oso, ama, el oso, oso, oso”. Pensé en quitarle el oso al hermano para metérselo en la boca al energúmeno en ciernes, pero estaba armado con un sonajero y con claras intenciones de usarlo como arma.
Eché un vistazo a los presentes. Por su mirada deduje que un tercio estaban dispuestos a tirar al niño por la ventana;el otro, a la madre y al niño y dar al pequeño en adopción, y el resto, a lanzarse ellos como último recurso. Si no se produjo una masacre autoinfligida fue porque llegamos a la parada y los tres y el oso salieron ajenos por completo a los efectos colaterales que producía su existencia.
Josetxu Rodríguez. @caducahoy