martes, 19 de septiembre de 2017

Elogio del paraguas


Elogio del paraguas


lOS nacidos fuera del botxo quizás no sepan que, durante siglos, a los bilbainos nos enterraban junto a nuestro paraguas. Podríamos haber elegido cualquier otro ajuar funerario, desde las dos monedas de los griegos al desparrame de culturas que se llevaban consigo a familia, criados y todo tipo de pertenencias, pero nuestro carácter modesto y discreto, como todo el mundo sabe, nos impide hacer alardes. Por eso, elegimos a un compañero que no nos abandona a sol ni a sombra y que permanece a nuestro lado aunque caigan chuzos de punta. 
Un botxero solía poseer dos a lo largo de su vida: el que le regalaban en la primera comunión y el que se compraba con el primer sueldo. Durante muchos años, antes de que se inventara el ADN, las identificaciones de tumbas podían realizarse siguiendo las iniciales en la empuñadura y la marca de fábrica. Solo de las sotanas hechas en el Casco Viejo puede decirse algo similar. 
Todo esto que les cuento es historia. Hoy, los paraguas se disuelven con la lluvia y una leve brisa los desbarata antes de llegar a casa. Solo resisten los que se manufacturan a prueba de huracanes en la calle Prim. Una leyenda dice que en el mismo lugar fabrican el sirimiri con unas ollas inmensas. Y que la relación entre el número de paraguas y días de lluvia permanece estable desde tiempos de Noé. Debe pasar lo mismo con los aerogeneradores, que uno no sabe si giran porque sopla el viento o hace viento porque giran. ¿Ustedes qué creen?
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

martes, 12 de septiembre de 2017

Tirar antes de leer 99: El referéndum en Ikea

El referéndum catalán se celebrará en Ikea. Mantenemos en secreto.

sábado, 9 de septiembre de 2017

La cabina

CAMINABA concentrado hacia el trabajo buscando la fórmula para resolver el conflicto catalán antes de que las minutas de jueces y abogados arruinen definitivamente las arcas del Estado, cuando casi me di de bruces con un artilugio instalado en la plaza del Sagrado Corazón de Bilbao. Me acerqué y pude ver esta pequeña inscripción: PULSE *01 SMS-FAX. Ante esta extraña nomenclatura, decidí llamar a la brigada de desactivación de artefactos de la Ertzaintza. Y en ello estaba cuando se acercó un señor bajito, rechoncho y con fajín que, con su voz atiplada y grandilocuente, me pidió permiso para utilizar el teléfono. Metí la mano en el bolso para cederle el móvil, pero, ante mi sorpresa, lo rechazó y cogió un soporte que estaba unido al armatoste con un cable metálico. Metió unas monedas por una ranura y esperó.
Yo estaba ojiplático y pensé que se lo iba a tragar Matrix, pero el señor con tono irritado comenzó a decir: “Usted haga como yo y no se meta en política. Ahora se habla de democracia. Nosotros, los españoles, ya la hemos conocido. Y no nos dio resultado. Cuando otros van hacia la democracia, nosotros ya estamos de vuelta. Estamos en la meta, a esperar a que los otros regresen también. O sea, que lo arregláis o lo arreglo yo”. Con la última frase pegó un taconazo y se fue. El cacharro devolvió una moneda y la recogí. En una de sus caras podía leerse claramente: ‘Una, grande y libre’. En la otra reconocí perfectamente el perfil del hombrecillo. ¡Cooollons!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

jueves, 7 de septiembre de 2017

El síndrome del emperador


El síndrome del emperador

HUBO un tiempo en el que parte de la educación de los niños la realizaba la tribu. Cualquier adulto tenía la potestad de reprender a un chaval que estuviera haciendo trastadas en la calle, aunque careciera de parentesco con él. Era algo cotidiano y que contaba con el beneplácito social. De hecho, más de uno ha llegado a ser campeón de taekwondo esquivando zapatillas y escobazos. Si soy sincero, de los capones que he recibido, ninguno me lo han dado en casa. Se lo cuento a mi hija y me mira como miraba a su muñeco parlante. Y no me extraña. 
Ante una situación similar, con un coscorrón de por medio, hoy en cinco minutos la zona estaría acordonada por la Policía Municipal y un batallón de psicólogos atendería al muchacho mientras se llevaban detenido al inconsciente agresor. En el caso de que fuera maestro, la condena podría ser a perpetuidad. Algo parecido ha ocurrido en A Coruña, donde una madre ha sido denunciada por su hijo de 11 años a quien dio un bofetón por negarse a poner el desayuno, insultarla y, fuera de sí, tirar al suelo el móvil de alta gama con el que oía música. El juez ha visto “justificado” el cachete frente a la actitud de “síndrome del emperador” del hijo y señala que “de no mediar una inmediata corrección, el menor trasladará dicho comportamiento a terceros”, por lo que ha absuelto a la procesada. Ahora está por ver si el crío recurre hasta llegar al Constitucional. Es posible.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

miércoles, 6 de septiembre de 2017

No vayan al campo


No vayan al campo

SI me permiten un consejo, les pediría que no se dejen engañar por esa corriente de pensamiento que demoniza las vacaciones de playa, discoteca y gin-tonic en base al ruido, los malos olores, la masificación y el desenfreno desenfrenado. Todo eso es verdad, pero no tanto como asegura el lobby de la casa rural, que se envuelve en un paisaje bucólico con pajaritos, tomates sonrosados y paseos por la orilla del río a lomos de Platero
Si se trata de descansar, de verdad, las vacaciones hay que pasarlas en casa, en la propia, donde poseemos un catálogo de comodidades de las que disfrutamos poco por falta de tiempo. El colchón está hecho a nuestra espalda y la almohada se lleva bien con las cervicales, y hay wifi con velocidad suficiente y un sofá para la siesta y la nevera llena y los vecinos se han ido. ¿Hay algo más parecido al paraíso? Puede que sí, pero no en el campo. 
A los que se quejan del jaleo discotequero les recetaría una semana escuchando a todas horas las campanadas del reloj de la iglesia, al perro poeta que se pasa la noche ladrando a las estrellas y al resto del zoológico local, incluido el pastor, que saca a las ovejas de paseo a las 5:05 de la mañana. Por no citar al coro de pajarillos, nunca menos de 100.000, que compiten con las moscas, mosquitos, burros, motoazadas y otras alimañas durante la siesta. En el campo solo se disfruta de un rato de silencio entre las 4.30 horas y las 4.45. Pero no siempre. En ocasiones, si deja de respirar por un momento, oirá cómo crece la hierba. Un auténtico escándalo.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

domingo, 27 de agosto de 2017

Fotitos de gatitos

TRAS los atentados yihadistas en Barcelona, varios colectivos sugirieron cambiar las fotos de La Rambla por imágenes de gatitos. Estuve por proponerlo en la reunión de redacción, pero me contuve por dos razones: la primera, porque soy una persona adulta que ya sabe vestirse sola;y la segunda, porque soy periodista. De la vieja escuela, ya ven qué desgracia tengo.
Cuando trabajo me dirijo a un lector que compra el periódico o conecta con deia.com en demanda de información veraz, precisa y contrastada. Y que, por dura o desagradable que sea, le sirva para hacerse una idea real de los hechos y tomar decisiones que hagan de este mundo un lugar mejor. Sin eufemismos, sin sensiblerías, sin lemas teledirigidos. De lo contrario, me consideraría un traidor a generaciones de periodistas que han arriesgado su vida para meterse en lugares de los que todos querían salir.
Todo esto no se consigue con gatitos. Imagínense por un momento que las imágenes de los campos de concentración nazis se hubieran cambiado por fotos de perritos falderos. O las de los asesinatos de ETA por pintxos de bacalao. O el niño refugiado ahogado en una playa, por una moto de agua. ¿Su percepción sería la misma? ¿Actuarían igual sin haber visto las imágenes? Los periodistas estamos para fastidiarles la mañana a ustedes y a quienes nos prefieren indolentes y pusilánimes. Para ver gatitos ya está Facebook, donde todo es dulce y bonito, pero más falso que un selfi. Ustedes eligen.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

domingo, 6 de agosto de 2017

Neymar, pan y césped



Neymar no vale nada. Tan solo es un joven deportista capaz de mover con precisión una pelota. Una habilidad efímera y sin trascendencia salvo para aquellos a quienes les divierta el fútbol. Como el oro o las angulas, su valor es meramente especulativo. Hoy vale 222 millones de euros, mañana la mitad o el doble. Nada que ver con el deporte, son solo negocios. Una catarata de euros de dudosa procedencia que cambia de manos, de país y de color, ante la beatífica mirada de quienes tenían que regular este tráfico de capitales y aplauden desde los palcos de los estadios. La connivencia de las autoridades con el fútbol es solo comparable con la de los aficionados, que gritan pan y césped sin hacerse preguntas. 
La deuda de los clubes en el Estado ronda los 3.500 millones, un buen pellizco de ellos a Hacienda, y la fiesta sigue como si tal cosa. El París Saint Germain, protagonista de la opa sobre el jugador del Barcelona y colonizado por Catar, gasta más de lo que ingresa y campa a sus anchas rompiendo la banca. 
Y lo que más duele es el agravio comparativo con todos esos astros anónimos que intentan meterle un gol al cáncer, por solo poner un ejemplo, regateando el abandono y el anonimato. Con lo que se paga por Neymar podría hacerse una línea de billetes de 50 euros de 628 kilómetros. De ese tamaño es la obscenidad de la propuesta. 
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 28 de julio de 2017

Ricos conflictivos ¡fuera!

 Más imágenes de Eneko, aquí 

TIENEN derecho a la vivienda como cualquiera, pero no aguantamos más. Desde que esa familia de ricos se ha mudado a nuestro portal desde La Bilbaina, la convivencia se ha hecho insoportable. No muestran ningún respeto por nuestras costumbres y se niegan a fregar la escalera. Al principio, pensamos que eran refugiados porque venían con los pantalones rotos, la ropa desgarrada y los niños hablaban raro. Luego supimos que iban al Colegio Alemán por la mañana, al Francés por la tarde y al Japonés en verano. Normal. 
Su madre, más de lo mismo. El otro día se puso un collar de brillantes que a la del segundo casi se le desprende la retina cuando se cruzó con ella en el portal. Y no hay derecho, que los ojos son para toda la vida. Por no hablar de su interior: se le cayó una braga del colgador al patio y llamó a los geos. Dice que perteneció a la emperatriz Sissi y que temía que se la robáramos. Pues no, señora. No es no. No vamos a permitir que nos mangonee. Que somos gente humilde pero sencilla. Y no queremos piscina en el tejado, como usted pretende. Y no es por la derrama de 16.000 euros por vecino, sino por las humedades. Y estamos hartos de que fumigue el ascensor con su Chanel 05, que luego vamos a la pescadería y Manolo tiene que tirar las sardinas porque pierden el aroma. 
Le vamos a decir al alcalde que se los lleve a su casa, pero no sé si querrá, porque estos son capaces de subirse el Ferrari al piso. ¡Qué gente, por Dios!

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 17 de julio de 2017

Me refiero al referéndum



 
LOS catalanes están como cabras, tío. Todavía no se me ha olvidado el primer referéndum de independencia autogestionado en el que participé el 20 de noviembre de 1975 en la Universidad de Bellaterra y ya están organizando otro tan surrealista e inútil como aquél. El primer día sin Franco, el bar de la facultad era una especie de bacanal con vino de Valdepeñas y porros marroquíes. Mientras un tío hacía cabriolas con una moto sobre el mostrador, lo juro, alguien propuso declarar la independencia de Catalunya por sorpresa. Allí mismo. En ese momento. Todos estuvimos de acuerdo. Fue una especie de orgasmo colectivo político festivo que duró lo que dura una amapola en la mano. “Escolti, tú: ¿Y quién vota?”, preguntó uno al fondo. “¿Los estudiantes españoles también?”. Ahí se acabó el baile y comenzó la asamblea. La gente se agrupó por afinidades y hubo turno de palabra. ¿Y las urnas? ¿Y quién cuenta? ¿Y quién controla a los falangistas? ¿Yo puedo votar por la independencia de España? Yo no he traído el DNI, ¿me da tiempo a ir a casa? 
Nos costó horas llegar a un acuerdo. Al carecer de urnas usaríamos papeleras y se haría el escrutinio antes de que recogieran la basura. Delegábamos en el repetidor más veterano, que no estaba presente, para que llevara los resultados a Arias Navarro en persona. Como ya eran las 3.00 y perdíamos el tren a Barcelona dejamos una nota a los de la tarde para que ultimaran los pequeños detalles. A fin de cuentas, el trabajo duro ya estaba hecho. 
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

martes, 11 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

Perdonen que me ría



HAN hecho análisis, contraanálisis y una cata de bacilos y han llegado a una conclusión sorprendente: la ría de Bilbao no es apta para el baño, no puede beberse y moja cuanto te metes en ella. Algo que todos los del bocho sabíamos, pero lo guardábamos en secreto para no espantar a los turistas; que bastante susto se llevan los pobres con los precios de los hoteles: se los duplican de la noche a la mañana aprovechando el BBK Live y, encima, les abroncan porque no han ocupado todas las habitaciones. 
En realidad, solo a los foráneos se les puede ocurrir darse un chapuzón en ese cauce de nuestros amores. Desconocen que únicamente los del centro de Bilbao y los de Deusto pueden bañarse en ella sin peligro. Las bacterias temen a los primeros porque son capaces de hacer un pintxo con cualquier cosa, y saben que los segundos llevan en el ADN tomatero suficientes pesticidas, herbicidas y fungicidas para acabar con un bicharraco solo con el aliento. 
Los que cruzamos la ría a diario vemos que mejora adecuadamente, pero intuimos que le faltan unos cuantos lustros para conseguir la bandera azul. Aparenta estar limpia, tiene peces y hasta un caballito de mar con tres ojos y una pierna, pero también el agua del estanque de los patos de doña Casilda tiene buen aspecto y nadie se la echa al whisky. Si quieren un consejo, fíjense en las gaviotas: todas llevan sandalias cangrejeras cuando caminan por el fango de las orillas. Y no han hecho análisis de metales pesados.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 3 de julio de 2017

El telematón



LLAMA una teleoperadora para regalarme 120 canales de televisión y, como es muy amable, le pido que me haga el favor de quitarme todos menos dos. Con 120 canales me volvería loco en dos semanas. Ahora, con 36, me siento en el sofá, cojo el mando como si fuera una espada láser y, cuando me doy cuenta, han pasado dos horas y estoy catatódico
Primero hago un zapping siguiendo los números naturales de la programación para ver cómo está la cosa. Atravieso la zona de los telediarios y el entretenimiento chorra e infantiloide para penetrar en el baúl de los recuerdos, con series antiguas y personajes con pantalones acampanados. Acto seguido, me adentro, con cierto temor, en el pantano del morbo: programas sobre niños asesinos, obesos de 320 kilos, pústulas como melones y casas donde el dueño no se distingue de la basura. Superado este obstáculo, alcanzo el final del viacrucis y debo ser prudente porque, si me paso de frenada, puedo caer en la peli porno de una emisora local o, lo que es peor, en el canal Disney o Teledeporte. 
De allí regreso para revisar los canales que tenían anuncios y comprobar que siguen igual. A veces, sigo el orden de los números primos, pero es desasosegante porque lo mismo en una cinta española de La2 aparece una monja en éxtasis y, en la siguiente, una española en éxtasis con un monje shaolín. ¿A ustedes les pasa lo mismo o son normales?
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 30 de junio de 2017

¡Que te pires, leptospira!




La leptospira, esa bacteria que no tiene ni media hostia, ha estado a punto de provocar la evacuación de Bilbao, una ciudad que ha resistido crueles bombardeos, la guerra de las banderas y una carrera de Fórmula 1 en el Parque de los patos. Mientras tanto, los veteranos del lugar nos reímos de la histeria colectiva y nos echamos las manos a la cabeza. Y no por la incidencia de la enfermedad, que es insignificante y no se manifestaba desde 2013, sino por la cantidad de organismos que se han movilizado para hacer frente a las toses de un par de bañistas. Ni la ONU tiene tantos observadores como los que dedican su atención a esta ría del Nervión que, aunque la miremos con buenos ojos, no es el Orinoco. El Consorcio de Aguas, el Ayuntamiento de Bilbao, Osakidetza, la Agencia Vasca del Agua y la Demarcación de Costas la tienen en el punto de mira y se muestran incapaces de acorralar a este bicho que si se cae desde el borde de una mesa se mata. Antes de nadar en un cauce que ha estado muy enfermo, los expertos piden sentido común, pero no hay suficiente para todos. Y, al final, el alcalde ha tenido que ponerse el bañador de mando y evitar que la Villa aparezca en las listas junto a Fukushima, Chernóbil, Guinea Conakry, o lo que es peor, en el último puesto de Tripadvisor. Para ello ha preparado un plan y atacará con una enorme batería de protocolos, permisos, documentos, parámetros y análisis. Nada ni nadie puede sobrevivir a algo así. Leptospira, ya eres historia.

jueves, 22 de junio de 2017

Inflación de donuts


columna Josetxu Rodríguez, donuts, régimen, peso,

ESTÁS delgado. Me lo decía todo el mundo. Y tanto es así que empecé a preocuparme. Al fin y al cabo, no es lo mismo que te comenten: “¡Qué delgado estás!”, con un puntito de admiración, a que sostengan: “¿Has adelgazado, no?”, con esa mirada conmiserativa de quien atisba un hermoso cadáver en un futuro próximo. Así que compré una báscula para comprobar si mi cuerpo estaba implosionando y evitar que una racha de viento pudiera arrastrarme por los tejados como a Mary Poppins. Tras un minucioso estudio, en el que comparé lejanos análisis clínicos con pesos actuales, puedo afirmar y afirmo que no es así. Desde hace muchos años me sitúo en torno a los 72 kilos, una cifra muy razonable para un hombre de mi altura, desnudo y con gafas. Lo de las gafas es para ver los número de la báscula, allá lejos, junto a los pies. Lo que me adelgaza a pasos agigantados es la vista, en eso no hay duda. Se lo comentaba el otro día a una amiga de la universidad que me encontré en un pub y con la que estuve charlando bastante rato, hasta que me di cuenta de que era un perchero. Deduzco, por tanto, que lo que sucede es que el mundo engorda a mi alrededor. Lo acaba de confirmar el consejero de Sanidad. La obesidad es la epidemia del siglo XXI. Y no podía ser de otra manera, ya que la población disminuye a pasos agigantados pero el número de donuts no deja de aumentar. Quizá el Banco Central Europeo debería ocuparse también de esta inflación y equilibrar bocas y pasteles.
@caducahoy

martes, 20 de junio de 2017

Como muestra, un botón


columna Josetxu Rodríguez, equivocaciones, botón, parlamentarios

HAY quien piensa que apretar un botón es fácil. ¡Qué inconscientes! Imagínense ustedes ante el interruptor nuclear recibiendo datos contradictorios y sin saber si lo que se dirige hacia su país es un misil termonuclear o una gaviota cabreada. La disyuntiva es morir matando o morir a secas, y para la historia esto último queda muy mal. Algunos no se lo pensarían ni un momento. De hecho, Trump lo presionó para ver si funcionaba. Si todavía pueden leer ustedes estas líneas es porque el jefe del FBI le había dado el cambiazo y, en lugar del maletín del juicio final, le entregó el neceser de la Barbie norcoreana. 
Pulsar el botón adecuado es lo primero que aprenden los diputados. El 90% de ellos cobran un sueldazo por realizar esta tarea a toque de trompeta. Con los años van cogiendo práctica y son capaces de hacerlo con las dos manos, como Carlos Iturgaiz, que votaba por él y por Mayor Oreja cuando este hacía novillos en el Parlamento Vasco. Hasta los senadores consideraban normal esta práctica. Incluso la perfeccionaron de tal manera que el socialista Gaspar Zarrías usaba el pie para no tener que reincorporarse en el sillón. ¡Cuánto les echo de menos! Hace unos días, el presidente Rajoy votó en contra de sus propios presupuestos y el presidenciable Pablo Iglesias a favor de las cuentas de Mariano. El jefe de gabinete y diputado del Partido Popular Jorge Moragas, a favor de la de la moción de censura contra el presidente del Gobierno, que es de su partido. ¡Y eso que solo hay tres botones! ¿Se explican ahora por qué no soy partidario de poseer armas nucleares?
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

lunes, 12 de junio de 2017

40 años y un día


Primera redacción del diario DEIA
La primera redacción de DEIA, con "cierta neblina"

 
DEIA nació hace tanto tiempo que ni siquiera James Bond tenía teléfono móvil. No les digo más. Estaba en un edificio industrial desvencijado y con montacargas. Desde el mostrador de recepción se escuchaba el frenético tableteo de los teletipos. Apenas entrabas en la redacción, sin acceso a ventanas, percibías el olor agrio del tabaco. En el turno de mañana aspirábamos el humo rancio de los compañeros de noche y ellos el nuestro. Eso nos hermanó mucho. 
Por aquel entonces había mucho trabajo por hacer y gente joven con ganas de intentarlo. Se salía de una dictadura monocorde y enfermiza y la gente demandaba aire fresco y nuevas melodías. La de DEIA sonó alta y clara y decenas de miles de lectores acudieron a diario al kiosco. Los periodistas nos ganamos la credibilidad suficiente como para que ustedes nos llamaran para interesarse por un suceso o por la capital de Kirguistán, “porque el crío está haciendo los deberes y no tengo enciclopedia”. Los medios con los que contábamos eran los mismos que usan los niños en una guardería: folios, tijeras, típex, un bolígrafo y una Olivetti. Si partiendo de algo tan modesto hemos llegado hasta aquí, no creo que haya razones para temer al futuro. Sobre todo, ahora que somos capaces de difundir noticias por tierra, mar y aire y que nuestra web cuenta ya con 80.000 navegadores diarios. Allá donde usted vaya, le perseguiremos.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

jueves, 25 de mayo de 2017

Un patafísico vasco que nació el año que viene




 Alberto Palomera, en su estudio
 
EL profesor Alberto Palomera es uno de esos personajes imprescindibles en todo grupo civilizado que se precie de serlo. Es más, en mi humilde opinión, se le debería proporcionar todo aquello que le permitiera vivir con la humildad y estoicismo que le caracteriza para que, superada toda distracción terrenal, se dedicara en cuerpo y mente a la contemplación patafísica, en la que es una eminencia completamente desconocida, aspecto del que está muy orgulloso porque cumple con todas sus expectativas. 
La patafísica, como todos ustedes saben, es una ciencia paródica dedicada “al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones”. Algunos ejemplos de sus disciplinas son la cátedra de Cocodrilología, Pedología y Adelfismo; la de Alcoholismo estético, con muchos miembros ilustres en Euskadi, y la de PNVología, que estudia la excepcional capacidad de pactar con todos los contrincantes al mismo tiempo. Palomera, que fundó el Colegio de Patafísicos Vascos el año que viene, es además un artista multidisciplinar y poliédrico. Hace unos días, presentó su libro golosina ilustrado Epi’Patafísica [Instrucciones de uso]. Con él quiere enseñarnos “a mirar donde nadie mira” y despertar en nosotros el gen que nos evite una era de “hibernación y atolondramiento perpetuo”. Cómprenlo, aunque solo sea por salvar a la Humanidad.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 19 de mayo de 2017

Robar por robar y robar y robar



NO soy mucho de robar, la verdad, pero últimamente me estoy ejercitando para poder comprender a esa banda de golfos apandadores que esquilman las arcas del Estado y rebañan el fondo por si ha quedado algún céntimo de euro. He empezado apropiándome de algún bolígrafo en el trabajo, cacahuetes en los bares y una cereza en el súper. He reflexionado sobre la experiencia y no le encuentro la gracia. Quizá sea porque no tengo vicios caros. O puede que no los tenga por falta de entrenamiento. O porque no he hurtado lo suficiente. Quizás debería haberme apropiado de 10.000 bolígrafos. ¿Para qué? Pues, no sé. ¿Para que durante un siglo a mi descendencia no le falte la tinta? 
Si fuera ladrón, intentaría ser un profesional responsable, alguien que manga para vivir holgadamente sin dar un palo al agua. No como esa gentuza, que acapara billetes por el placer enfermizo de apilarlos y consciente de que, por edad, no podrá disfrutarlos. Son garbigunes de divisas que dan mala imagen a la profesión. Cuánto echo de menos a los ladrones de antes. Trincaban 30 millones de pesetas y se retiraban a Torremolinos a disfrutar de la vida. Estos advenedizos de ahora expolian 30 millones de euros y siguen en la brecha hasta que los trincan. Si en una isla desierta les dieran a elegir entre una gallina o un huevo de oro, morirían aferrados al oro, como auténticos gilipollas. ¡Puaj!

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

miércoles, 17 de mayo de 2017

La vida no pasa, te atropella


La vida no pasa, te atropella

PASA la vida y no eres consciente hasta que te atropella. Vas quemando etapas a velocidad creciente y un día descubres que ya no quedas tan a menudo con los amigos. Así que decides guasapearles el viernes por la mañana para tomar juntos una cerveza el sábado por la tarde. Veinte minutos después, cuando han contestado todos, haces balance y solo puede Txema. Ese al que le dejó la mujer por cansino hace un par de meses y ahora está solo porque dos semanas más tarde le abandonaron el gato y el canario para irse a una casa donde les dieran de comer periódicamente. 
Y recuerdas aquella edad indefinida en la que te encontrabas con alguien un martes por la mañana y te sugería ir a tomar unas cubatas al puerto de El Pireo, que actuaba Mikis Theodorakis, y no cuestionabas la oferta. A lo sumo, ibas a por la mochila y el saco y, aunque no conocías al individuo, dos días después érais amigos íntimos ya que las horas muertas haciendo dedo unen mucho. 
Escribo esto y se me cae una lagrimilla porque no encuentro el tiempo perdido y, al parecer, mis amigos, tampoco. Unos cuidan padres, otros nietos, algunos están con trancazo, otros tienen que segar el césped del adosado o ver el partido o pulirse la cadera de titanio. No hay dios que haga un calendario para quedar una tarde con estos condicionantes. Tendré que esperar unos pocos años más y seguro que nos encontraremos todos en urgencias. Imagino que allí tendremos tiempo de charlar largo y tendido.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 15 de mayo de 2017

La maldita fiesta del cine


La maldita fiesta del cine

LA fiesta es, en realidad, una bacanal para aquellos a quienes no les gusta el cine. Una mezcla de performance, botellón y festín desenfrenado. Los cinéfilos deben huir de esta promoción como de las purgaciones. Inconscientemente decidí ver Lady Macbeth el pasado miércoles en la sesión de 8.00. Cuando tomé asiento casi no había nadie en la sala. Comenzaron a llegar empezada la película, imagino que fue porque se acabaron las entradas de Fast & furious 8 o El bebé jefazo
Mis compañeros de butaca eran una pareja que había comprado tres entradas, una de ellas para depositar el contenedor de palomitas y el capazo de chuches. Se pueden imaginar cuál fue la banda sonora del filme. Lady Macbeth tuvo que repetir varias frases para que pudiéramos seguir la trama, ante el crepitar de bolsas, cacahuetes y maíces. “¡Uy, qué curioso, han apagado las luces! ¡Y no hay anuncios como en la tele!”, decía ella. “Sí, pero tampoco hay wifi”, le contestaba él mientras movía la pantalla del móvil buscando la señal. “¿Dónde está el bar?”, preguntaba ella. “No sé”, respondía él, “pero yo veo todo en 3D, menos la pantalla”. Y cosas así.
 Detrás había un matrimonio mayor que hacía la traducción simultánea para los invidentes, en el supuesto caso de que hubiera alguno. “Mira, le está poniendo los cuernos”. “Se están mojando”. “Vaya puñetazo”. “Ahora llora”. Cuando empezó a tronar en una escena, se abrieron varios paraguas. Yo también lo hice. No quería ser el raro.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 21 de abril de 2017

Le Pen, muerta de envidia

 
CUANDO vi la agresión ultra de Bilbao experimenté dos sensaciones contrapuestas. Por un lado, me hirvió la sangre, y por el otro, se me heló el corazón. El primer impulso estaba relacionado con la sed de venganza, el instinto primario de devolver el daño corregido y aumentado: el ojo, por los dos ojos, y el diente, por la dentadura completa. Escuchando los comentarios a mi alrededor me quedé corto, muy corto, ante la capacidad del personal para imaginar tormentos que ni los guionistas de Juegos de tronos se atreverían a soñar.
 Pasado el calentón, y cuando la sangre se retiró del cerebro, pude sentir el frío en el corazón al constatar que todavía hay seres humanos que no merecen el nombre. Como ese homínido sin evolucionar y con el cerebro de una rata almizclera que, en la Plaza Nueva de Bilbao, golpea, humilla, abusa y persigue a una persona tan indefensa como lo serían ustedes o yo. Le vemos en las imágenes con su coro de primates coreándole los golpes y sentimos que no es posible que campen a sus anchas y alardeen de ello en las redes sociales sin que alguien les proteja y agasaje. Como a quien organiza homenajes a los generales franquistas y cantan el Cara al sol con un exministro presente. 
Si la ultraderecha no se presenta a las elecciones es porque ya está gobernando. Hasta Marine Le Pen se muere de envidia por el poder que atesoran sus camaradas españoles.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy




Los huevos "cabreaos"

huevos raros, huevos cabreaos

NOS llamó la atención el menú porque solo tenía dos platos: huevos raros y huevos cabreaos. Colgaba de la pared de piedra de una casa-bar junto a un río, en uno de esos valles profundos de Asturias. La atendía un tipo con coleta y porro en la boca que nos sirvió los cafés en la calle sobre una mesa oxidada. El azúcar nos lo trajo en un bote de Nesquik. Las puertas del local estaban abiertas de par en par y el equipo de música atronaba el entorno. “Yo soy feliz aquí, solo con la perra. Antes vivía en la ciudad, pero no la echo de menos. La música está a tope porque estoy del trino de los pajaritos hasta los cojones”. 
Nos dijo que tenía pocos clientes, pero que si no venía ninguno, pues mejor. Cultivando cuatro cosas y pescando angulas iba tirando. Le preguntamos por sus recetas y explicó que los huevos raros los hacía con pimentón, vinagre Pedro Ximénez y un secretillo. “Le gustan a todo el mundo, incluso a los niños, que son muy repelentes para la comida. Se diferencian de los cabreaos en que estos llevan el pimentón picante”. Mientras hablaba, entraron seis personas al local, pero les ignoró por completo y se fueron. Él siguió con su discurso: “En verano incluiré los huevos enfadaos, que llevan pimentón dulce y picante y creo que no contentarán a nadie, ya sea por exceso o por defecto”. En este punto cesó su perorata y se fue, no sin antes advertirnos que saliéramos agrupados, “que la perra es ovejera y muerde al que va por libre”. ¡Manda huevos, qué gran chef!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

sábado, 15 de abril de 2017

Trimp, Tramp y Tromp

Trump nuclear

LOS que estamos bien informados lo sabemos: hace tiempo que la Tierra fue invadida por los ladrones de cuerpos, esos entes que llegaron del espacio exterior para colonizarnos. Abducen tanto a personas ilustres como a nuestros cuñados o, incluso, a miembros de nuestra familia, y los dirigen a su antojo como si fueran marionetas locas. Ocurrió con Felipe González. Acababan de llegar al planeta y les gustó su estilo de buen chico, estudiado, con labia y sin coleta. Se hicieron con él y, de la noche a la mañana, era presidente del Gobierno y pasó del “OTAN, no” al “Vamos a entrar y, luego, si eso, ya nos saldremos”. 

Desde entonces, los ladrones de cuerpos se han extendido y no solo los roban, también los clonan para colocarlos en más países y crear el caos. Ahí están Trimp, Tramp y Tromp, los tres mandatarios de EE. UU., un experimento fallido. Los crearon para usarlos después en Inglaterra, Alemania y Francia, pero cada uno va a su bola y no hay quien los controle: mientras uno hace negocios con Putin, el otro dispara misiles y "superbombas" como si fueran fuegos artificiales. El tercero persigue por los pasillos a Melania, que no quiere vivir en la Casa Blanca con un zombi, porque el Trump real se rompió y está enterrado en los cimientos del último hotel. Visto el fiasco, ahora lo van a intentar con Rajoy, que ha conseguido llevar a España al siglo pasado. Las elecciones les dan igual a los ultracuerpos, pero les interesa mucho los viajes en el tiempo. En eso, Mariano es un especialista.
Josetxu Rodríguez  @caducahoy

martes, 11 de abril de 2017

El amigo inglés y el Brexit




MI amigo es un inglés de libro. Podría entenderse Inglaterra observando a mi amigo inglés, lo mismo que pueden conocerse los océanos meditando sobre una gota de agua. Alto, rubio, espigado, con pantalones planchados y calcetines para ir a la playa. Se casó con una chica de Bilbao que comenzó a traerlo de vacaciones a la Península para que se le secaran los zapatos y perdiera ese color lechoso que tenía su piel. 
Fuimos congeniando poco a poco, saltando la barrera del idioma como podíamos. Yo le explicaba los chistes de bilbainos con señas y él me recitaba a Shakespeare con ese tono que solo pueden dar siglos de declamación escolar. Alucinaba con nuestros horarios, la comida, los gritos, la siesta y las fiestas. Y yo con su vida ordenada, el té, que por la noche metiera los zapatos en una horma y que fuera simpatizante de la Thatcher. 
Con los años llegamos a querernos e intercambiamos costumbres, semillas y un amor incondicional por la naturaleza. Me hizo albacea de su hijo y eso nos unió aún más. Hace unos meses su mujer me preguntó qué queríamos que votara en el referéndum sobre el Brexit y, acto seguido, se manifestó harta de que la UE le dijera de qué tamaño tenían que ser los pepinillos que echaba a la ensalada. Conociéndolos, creo que eso era imperdonable.
Se han cometido errores en Londres y en Bruselas, pero me da igual. Nuestra amistad está por encima de las fronteras y esa es la mejor forma de crear una Europa más Unida.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 7 de abril de 2017

A por ellos, Wyoming


EN esta orgía judicial contra titiriteros, humoristas, sátiros y tontolabas de todo tipo y condición se acaba de producir un hecho de vital importancia. La Audiencia de Madrid acaba de admitir a trámite una denuncia contra José Miguel Monzón, alias El Gran Wyoming, y Daniel Mateo, del programa televisivo El Intermedio, por decir que el Valle de los Caídos es “una mierda”, algo que suscribo totalmente desde el punto de vista arquitectónico, turístico, ético e histórico. Esto, que no deja de ser una mera opinión, se ha convertido, según los jueces, en un “delito de odio” contra la religión católica porque en el citado adefesio monumental hay una cruz.
La inquisición franquista 2.0 que campa a sus anchas por los juzgados está acostumbrada a cazar tuiteros, raperos y gente sin medios para defenderse debidamente. Pero ahora quieren cobrarse una pieza con colmillo retorcido y programa de televisión en prime time y eso no es tan fácil. Imagino que el presentador ya estará celebrando el éxito de audiencia, mientras sus fieles preparan cervezas y patatas fritas para no perderse el contraataque. 
Como detalle anecdótico les recuerdo que Wyoming y un servidor defendimos a Mitrofán y nos enfrentamos al rey y su panda por matar osos borrachos. (Decidan ustedes el doble sentido de la frase que nos llevó a la Audiencia Nacional) Nosotros seguimos en nuestros puestos y al monarca le han echado del trono a patadas. Así que cuidadito con los humoristas, que nos carga el diablo.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

martes, 28 de marzo de 2017

¿Telemisa o Teletienda?




ME estoy aficionando a la misa televisada, ya ven ustedes. Y no tengo ninguna necesidad, porque ya asistí en los Escolapios a todas las que me correspondían de por vida. No dejes para mañana lo que te obligan a hacer hoy era mi lema. Así que acumulé suficientes como para permitirme ser ateo hasta los 110 años. Pero, dada la campaña contra este programa matinal, me he visto unos cuantos y me parece mucho más digno que la Teletienda y sus productos milagro o los teleadivinos que ven el futuro en una vela con forma de pera comprada en los chinos. 
Ahora que la tercera edad está llegando a la cuarta y no está para muchos trotes, mejor que se queden en casa los domingos, que se lo han ganado. Sobre todo, porque las iglesias no hay quien las caliente y una neumonía es muy mala. Además, no hay curas ni monaguillos. Como mucho, algún turista despistado. 
La telemisa es una buena alternativa. Solo falta que la emitan en 3D y que pueda enviarse la limosna a través de beIN Sports. Es verdad que no se puede comulgar, pero creo que Amazon está en condiciones de ponerte un párroco en casa en menos de dos horas. Y si no es posible, un dron en forma de paloma para darte la absolución. Los críticos dicen que la cadena pública debe ofrecer contenidos culturales que favorezcan la diversidad, la pluralidad y el libre albedrío. Estoy totalmente de acuerdo: ¡Que quiten los telediarios!
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

jueves, 23 de marzo de 2017

¿Verdadero o falso?


ES sorprendente, pero a los lectores de noticias en Internet les gustan más las falsas que las reales. Y tiene su explicación. Enfréntese usted a la crónica de la tramitación de la ley de estiba y desestiba en el Congreso y en veinte segundos habrá sufrido una crisis de bostezos compulsivos. Eso no sucede cuando descubre titulares que afirman que Rivera quiere recuperar la mili o que el arzobispo de Toledo recuerda que “zurdos y pelirrojos son criaturas de Satán”. Para que se hagan una idea, en el Estado, solo tres noticias de los cinco medios informativos con más tráfico en Internet alcanzaron las 100.000 interacciones el último mes. La del arzobispo superó de largo las 500.000 y se la había inventado un jovenzuelo en su blog. 
La mayoría de los bulos viajan por las redes sociales a la velocidad de la luz y todos acaban en una página llena de publicidad que hace el negocio. Caen en ellas personas de todo tipo y condición y muchas de las veces interiorizan el engaño. Pujol puede acabar con la democracia si habla, la vacuna triple vírica provoca autismo, El Corte Inglés vende uniformes al Estado Islámico. Todo vale para cazar su clic. El problema es cuando la gente deja de vacunar al niño, cambia su intención de voto o alimenta su xenofobia con información ficticia. Llegado a este punto, quizá merezca la pena invertir 1,40 euros y asegurarse de que nuestras decisiones vitales se basan en hechos y datos ciertos. ¿No creen?
Josetxu Rodríguez @caducahoy

martes, 14 de marzo de 2017

La tele es de la CIA



HACE tiempo que sospechaba que el tío del telediario nos vigilaba. Es más, llegué a pensar que era un muñeco que carecía de piernas y que se nos metía en casa para seguir nuestro deambular por la estancia con esa inquietante mirada de gioconda que te observa allá donde vas. Él simulaba que leía las noticias, pero los abuelos, veteranos de guerra y de posguerra, le tenían mucho respeto porque consideraban que estaba allí para pasar revista, como un coronel chusquero. Por eso le daban las buenas noches como si fuera un realquilado con el que era mejor llevarse bien. Eso me impresionaba. Una vez soñé que en realidad era Franco disfrazado de civil y que la presentadora del tiempo era “la collares” que, como la vieja del visillo, escudriñaba entre las 625 líneas del Telefunken para ver si teníamos el cuadro de la última cena colgado en el comedor. 
Ahora, la pesadilla es real y el televisor ha sido ocupado por un señor de la CIA que nos analiza por si algún día tienen que separar el grano de la paja con un dron teledirigido. El miércoles pasado le oí estornudar y se me escapó un “¡jesús!” que fue respondido con un “thank you”. Desde ese día le he instalado al plasma unas gruesas cortinas correderas. ¿Será la CIA capaz de espiar a través de la cretona? Si es así, colocaré la tele con la pantalla cara a la pared. Mi tío lo hizo hace diez años y jura que nunca se ha sentido tan libre y seguro. Como lo oyen.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 3 de marzo de 2017

La vida según el pequeño Donald T.




DONALD, te dije que pusieras el lavavajillas. 
-Y lo he puesto, mom. 
-No, no lo has hecho. Es evidente. Si no, ¿por qué los platos siguen apilados en el fregadero? 
-Pues, porque estaban sucios y el lavavajillas limpio y no he querido mancharlo. 
-Entonces, ¿por qué mientes? 
-No he mentido, mom. Tengo intención de hacerlo. Algún día. En el futuro. Podría decirse que es una posverdad, lo que pasa es que todavía no se ha cumplido. Hay que darle más tiempo. 
-En resumen, que al final tendrá que ocuparse tu hermana.
-Eso es lo de menos. De hecho, esta mañana me he fotografiado delante de los platos sucios y lo he tuiteado para que todo el mundo sepa que me iba a encargar de esa dura tarea, que hay que arrimar el hombro en casa y que el trabajo dignifica al hombre y hace santo un hogar y grande a una nación. Más tarde he enviado la foto del lavavajillas vacío para demostrar que el trabajo estaba terminado. Ha sido retuiteada miles de veces y me ha felicitado muchísima gente. 
-¡Pero si no has hecho nada! Los platos siguen en la pila amontonados. 
-Eso carece de importancia, mom. Son hechos alternativos. Están lavados y no están lavados. Ambas realidades se irán ajustando en el futuro, ya lo verás. Yo ya he hecho mi parte, la más difícil, tomar la decisión y difundirla. Ejecutar la tarea no tiene mérito. Es una labor mecánica. Hasta un inmigrante sin papeles puede realizarla mientras preparan su expulsión. ¿Ok, mom?

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

sábado, 25 de febrero de 2017

¿23F? Pues no me suena de nada...


EL 23 de febrero de 1981, a las 18.23 horas, estaba en una ferretería de Bilbao comprando brocas. Iba a casarme y ningún hombre puede hacerlo sin tener el ajuar bricolajero en estado de revista. En la radio del establecimiento se oía la letanía de la investidura de Calvo Sotelo. De pronto, se escucharon disparos y la voz entrecortada del locutor de la Ser explicó que un teniente coronel había subido al estrado pistola en mano.

 Se me pusieron de corbata. Como cada lunes, había quedado en el Cineclub FAS con unos amigos, pero permanecí metido en el coche pegado a la radio hasta que empezó a emitir música militar. En la calle, la gente paseaba despreocupada por los Jardines de Albia. A punto estuve de entrar en la sala, interrumpir la película y sugerir a todos que corrieran a casa a quemar papeles o al puerto a coger un barco. Pero no lo hice y dejé que disfrutaran un poco más de su ignorancia. 

Para entonces, el general Milans del Bosch había declarado el estado de excepción y los tanques empezaban a ocupar Valencia. Llamé al periódico para ofrecer mi ayuda y, de paso, enterarme de si los tanques eran de los buenos o de los malos. “No lo sabemos, pero tenemos dos policías armados en la puerta”, contestó una veterana redactora con un hilo de voz. 

Ayer, pregunté a dos jóvenes de qué les sonaba el 23-F. “Es el día que publicaron el sexto libro de Harry Potter”, respondió uno. ¡Cómo les envidio! Aunque no sé qué coño van a contar a sus nietos cuando los tengan.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

martes, 21 de febrero de 2017

El diputado ficus



SE lo digo como lo siento: cuando hablamos de animales, si me dan a elegir entre un perro y un diputado, me quedo con el primero sin dudar. Pensarán que estoy loco, pero tendrán que reconocer que un can es infinitamente más fiel que ese señor al que le das tu voto, le pones un despacho y una pensión privilegiada y, al día siguiente, si te he visto, no me acuerdo. En eso se parecen a los gatos, aunque los gatos son más limpios y no airean sus detritus en televisión. 
Traigo este tema a colación ahora que el Congreso intenta cambiar la legislación para que los animales no sean considerados cosas y tratados como tales en un embargo o divorcio. Será un paso más que nos acerque a Europa y nos permita llegar algún día a la meta, que ya está bien. Y de paso, aprovechar la ocasión para añadir un anexo y dejar de considerar plantas a los diputados de las últimas filas del hemiciclo, que apenas se diferencian de los ficus del pasillo en que a veces votan a toque de silbato, ya sea con las manos o con las patas, que de todo hay. Está por ver si esta acción es refleja, como la del perro de Pavlov, y la realizan dormidos. 
Mientras, en las primeras filas, los debates son a cara de perro y gana quien más ladra. Llegará el día en que alguien expondrá un argumento y será detenido por insurgente. Una idea suelta por ahí es un peligro público: puede emparejarse con una reflexión y criar una iniciativa que resuelva algo. ¡Dios no lo quiera! Si España fuera el Titanic, la mayoría aplaudiría al iceberg. Y lo saben.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

lunes, 13 de febrero de 2017

Champiñón y míster Hyde


 




HASTA hace un mes desayunaba mientras echaba un vistazo a los informativos de televisión, pero, desde que aparece el presidente de Estados Unidos lo he dejado porque se cortaba la leche del café. Ahora prefiero la literatura de terror y, en especial, el subgénero de las etiquetas alimentarias. Estoy enganchado, oigan. No saben cómo disfruto cogiendo unos cuantos paquetes, botes y latas del armario de la cocina, diseminándolos por la mesa y examinando su contenido. Por ejemplo, en la crema de champiñones ves en la foto la sopera humeante, con la mano de la abuelita, que vive en el caserío y que ha recolectado los hongos uno a uno en la campa de al lado y los ha metido en el bolso del delantal de cuadros para cocinarlos, y se te hace la boca agua. Luego das la vuelta al envase y descubres con un escalofrío que está elaborada con crema de harina, almidón, glutamato, fécula de patata, sal y 1,2% de champiñón. Pasas al sobre de la pechuga de pavo y ves que solo el 40% es pavo y que el resto pueden ser plumas y se te erizan los pelos. El sumun son las cremas achocolatadas. Pronto exigirán para comprarlas que firmes un pliego de conformidad con sus efectos. Lo que en la portada es natural, artesanal, ecológico y casero, se convierte por detrás en aceite de palma, azúcar, antiaglomerante, almidón, huevina, excipientes y grasas saturadas. Dicen los chinos: “No mires lo que comes o no comerás”. Salvo que disfrutes con el doctor Jekyll y míster Hyde, claro.
@caducahoy

viernes, 10 de febrero de 2017

Explosión en una central nuclear francesa: tranquilos, la culpa la tuvo el queso




TIENE bemoles lo mal pensada que es la gente. Se enteran de la explosión en la sala de máquinas de una central nuclear en Francia y se lanzan cuerpo a tierra en El Arenal mientras se encasquetan la txapela hasta la boca. Por eso, cuando se produce este tipo de hechos sin importancia, lo mejor es informar. Y cuanto más, mejor. El incidente se debió a la explosión de la tartera de un operario amante del Époisses de Borgogne, uno de los quesos franceses más pestilentes. Llevaba tres días en el recipiente y con el calor y la fermentación comenzó a liberar electrones. Bueno, en realidad, salieron huyendo, lo que provocó un inicio de fusión termonuclear láctea de pequeño formato. Una especie de bomba atómica minimalista, vamos. Se registraron cinco heridos, pero no por la explosión, sino por el olor. Tanto es así que los franceses están estudiando si este queso podría reemplazar al uranio en el futuro. 
En su línea, el Consejo de Seguridad Nuclear español ha querido recordar que tanto nuestras centrales nucleares como las lecheras juegan en la Champions de la Liga Atómica, y que los accidentes, además de ser imposibles, son poco probables. De hecho, si ocurren, que ocurrirán, será debido a la mala suerte. Por eso llaman a la tranquilidad, ya que la contaminación radioactiva no dura cientos de miles de años como se pensaba, sino solo decenas de miles, lo que muestra un horizonte mucho más esperanzador. Además, aquí no desayunamos queso, sino torreznos. Y eso su pone un menor riesgo
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy