sábado, 26 de noviembre de 2016

Estoy del Black hasta el friday

  
Estoy del Black hasta el friday. Llevan un mes taladrándome la cabeza con este viernes consumista que espero dé paso pronto a un sábado sabadete, a un plácido domingo y, como es de esperar, a un maldito lunes. Al fin y al cabo, no deja de ser un jueves día de globos parahipster insatisfechos, frikis tecnoapáticos, cuñados con ínfulas y mariladys con falta de autoestima y presupuesto. Lo que fue una tímida invitación a comprar con algún descuento se ha convertido en un tsunami de promociones en el que no faltan las bragas princesa, los chinos cudeiros y hasta los envasados de talo con almejas. Y es tal el furor que provoca esta saturación publicista que empiezo a pensar que seré el único gilipuertas que no aprovechará la ocasión para ahorrar un montón gastando más de lo debido. Como en la paradoja del queso de gruyere que, cuanto más queso adquieres, más agujeros;y cuantos más agujeros, menos queso adquieres. Reconozco que he llegado a una edad que más que comprar me dedico a descomprar. A este estado de plenitud se llega tras una dilatada vida de acaparamiento de objetos inútiles que da paso a una etapa posterior en la que nos agenciamos cajas para almacenar lo acumulado. Y una tercera, en la que me encuentro, que se caracteriza porque regalamos o tiramos esas cajas sin ni siquiera abrirlas. Ahora miro los escaparates como se mira una colección de mariposas disecadas. Admiro la belleza de sus alas sabiendo ya que no sirven para nada.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy


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