jueves, 22 de septiembre de 2016

Me falta memoria RAM


EL lunes, mientras intentaba catalogar a un individuo en el Breviario de idiotas, de Ermanno Cavazzoni, me quedé sin memoria RAM. Sentí un pequeño chispazo cerebral y noté que las neuronas había dejado de procesar la información porque carecían de espacio donde almacenarla. Ya me temía algo así. En los últimos meses había experimentado ciertas desconexiones con la realidad cuando esta resultaba tediosa, recurrente o banal. Ustedes me entenderán si les digo que para retener un nombre tenía que olvidar otro y, por eso, ahora elijo con mucho esmero amistades, libros y paisajes. Intenté solucionarlo en plan bricolaje: me limpié las orejas y enchufé en ellas dos memorias USB de 64 gigas cada una. No dio resultado porque, como suele ocurrir en caso de necesidad, las conexiones no eran compatibles. He preguntado en el 112 y me han aconsejado que borre recuerdos que ya no necesito y que no olvide vaciar luego la papelera o no servirá de nada. Y en eso estoy. Preguntándome qué tiro: ¿el bachillerato, el himno de la artillería antiaérea, los telediarios, las canciones de misa, los montes de la cordillera Penibética? Es una decisión difícil porque estoy seguro de que la mayor parte de mi cerebro está llena de conocimientos inútiles que he olvidado que tengo y por tanto no podré desalojar. Por el momento, suprimiré la trigonometría y las películas de Fassbinder. Espero que eso me permita clasificar al idiota.

Josetxu Rodríguez   @caducahoy