miércoles, 28 de diciembre de 2016

Un libro entre los juguetes ¡cuerpo a tierra!



  LA alarma sonó alta y clara en El Arenal, como en los bombardeos de la Guerra Civil. El peligro se localizó entre los juguetes que se recogían para aquellos niños que carecen de ellos, si es que queda alguno. En quince minutos llegaron los servicios de emergencia: ambulancias, cuerpos policiales variopintos, agentes de paisano, supervisores encubiertos de agentes de paisano y contravigilancia de supervisores, además de desactivadores de explosivos, bomberos y un electricista, por si hiciera falta. 

El origen del sobresalto se centró en un objeto cuadrangular, parecido a una caja de donettes, encontrado entre los peluches que mostraba extraños caracteres. Parece escritura árabe, dijo el electricista. Tras lo cual, se acordonó medio kilómetro cuadrado y se llamó a un experto en idiomas terroristas. Tras examinarlo a prudente distancia concluyó que se trataba de una dedicatoria escrita por un médico en un libro de poesía en euskera para niños. Se produjo una enorme conmoción. ¿Quién ha podido ser el desalmado? ¿Y si un pequeño lo hubiera cogido sin querer y lo hubiera leído, quién sabe qué efecto pernicioso podría haber provocado en su inmaduro cerebro destinado exclusivamente a consumir sin más pretensiones vitales? 
El grupo de anticontaminación de la central de Garoña se llevó el ponzoñoso objeto para depositarlo en el silo nuclear donde no pudiera hacer daño a nadie. Todos respiraron aliviados. Todavía no habían visto la factura del electricista...
Josetxu Rodríguez
 @caducahoy

viernes, 23 de diciembre de 2016

Juguetes inolvidables



MIENTRAS la fiebre de la recolección de juguetes con fines benéficos se expande por doquier, como la gripe, estas navidades se irán a la basura otros 2.000 millones de euros en regalos absurdos que no gustan a sus destinatarios. Una de las razones de este desperdicio es el Enemigo invisible, esa costumbre disparatada de regalar un pingajo a un desconocido para demostrarle que le odias con todo tu afecto. Puede ser una grapadora de gomaespuma, un paraguas ducha o un circo de piojos, todo acabará más pronto que tarde en el contenedor. 
Algo similar les ocurre a los niños, sepultados en chismes de usar y tirar cuando lo que necesitan es más tiempo y menos deberes. Todo lo contrario de lo que tuvimos la mayoría de los que leéis estas líneas: mucho tiempo y pocos cachivaches. Pocos, pero intensos, eso sí. Recuerdo el Cheminova, aquel juego de química con el que podías acabar con la fauna de un descampado a nada que te esmeraras un poco. O el pequeño taller de fundido de plomo. ¡Qué hermosas quemaduras producía! Mucho más duraderas que los vulgares tatuajes de hoy día. Se llevaba el premio la serrería eléctrica. Era nuestra preferida. Tengo amigos que para pedir tres cervezas tienen que usar los dedos que les quedan en las dos manos. Juguetes inolvidables que no se tiraban a la basura. Sobrevivimos a ellos de milagro y eso no se olvida fácilmente.
Josetxu Rodríguez  
@caducahoy

lunes, 12 de diciembre de 2016

El perfume de Cagoulinah


LA primera vez lo intenté en plan improvisación y me salió una especie de carraspeo gutural con acento gangoso. Cuando la dependienta se disculpó por no haberme entendido le contesté que solo quería champú para el pelo. Días después grabé con el móvil el anuncio de televisión para visionarlo una y otra vez hasta que la pronunciación fuera correcta. Carolina Herrera, Carorina Guerrera, Cagoguina Yerera, Cagoulinah Yererai. Y así, hasta que llegué a un nivel de perfección del que me sentí orgulloso. 
Volví a la perfumería, hice varias inspiraciones profundas para templar la faringe y, con la última, dejé salir el aire moderadamente pronunciando, en el tono, altura y timbre precisos, el nombre del perfume que deseaba comprar: Cogoulinah Yererai, por favor. ¿Cómo dice?, preguntó la dependienta con un dulce tono sudamericano. Se lo repetí varias veces, pero no hubo forma de entenderse. Le describí el anuncio, algo muy difícil de hacer, ya que la publicidad destinada a productos olfativos es más enrevesada que el cine de Fassbinder, pero me confesó que ella solo veía series y películas en Netflix. Tras lo cual, solo me quedaba la opción de emergencia: ¿Tiene alguna esencia para una mujer de mediana edad que usted y yo podamos pronunciar con normalidad? Enseguida llegamos a una solución de consenso. Salí encantado del establecimiento con mi frasco de Heno de Pravia y con la esperanza de que el día que se lo regale no me lo tire a la cabeza.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

Al rincón de pensar



ALGUNOS se conforman con poco y creen que la felicidad está en que haya wifi, que la tostada no caiga del lado de la mantequilla o en que Aduriz termine un partido sin que le saquen una tarjeta o dos. Otros, como Woody Allen, la buscan en las pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión. Hay quien no quiere tener más de lo que tiene, sino al contrario, que le quiten cosas, por ejemplo, la hipoteca. Y para Gengis Khan, que como los de la primitiva no tenía sueños pequeños, la mayor felicidad consistía en “derrotar a tus enemigos, perseguirlos, robarles y violar a sus esposas y a sus hijas”.
 Para poner un poco de orden y responder a toda esta disparidad de criterios, la Universidad estadounidense de Harvard ha estado durante 76 años siguiendo la vida de 700 hombres, algunos del prestigioso centro y otros de los barrios pobres de Boston. “Hay muchas conclusiones de este estudio”, asegura Rober Waldinger, actual director del proyecto. “Pero la fundamental es que para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida necesitamos relaciones de calidad”. 
Y podría pensarse que, dado que nos pasamos el día pegados a las redes sociales y al WhatsApp, ya cumplimos el requisito, pero no es así. “La tendencia social es estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta de que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”. Quizá los amigos de Facebook nos estén ocultando a los reales. Iré un rato al rincón de pensar.

Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

sábado, 26 de noviembre de 2016

Estoy del Black hasta el friday

  
Estoy del Black hasta el friday. Llevan un mes taladrándome la cabeza con este viernes consumista que espero dé paso pronto a un sábado sabadete, a un plácido domingo y, como es de esperar, a un maldito lunes. Al fin y al cabo, no deja de ser un jueves día de globos parahipster insatisfechos, frikis tecnoapáticos, cuñados con ínfulas y mariladys con falta de autoestima y presupuesto. Lo que fue una tímida invitación a comprar con algún descuento se ha convertido en un tsunami de promociones en el que no faltan las bragas princesa, los chinos cudeiros y hasta los envasados de talo con almejas. Y es tal el furor que provoca esta saturación publicista que empiezo a pensar que seré el único gilipuertas que no aprovechará la ocasión para ahorrar un montón gastando más de lo debido. Como en la paradoja del queso de gruyere que, cuanto más queso adquieres, más agujeros;y cuantos más agujeros, menos queso adquieres. Reconozco que he llegado a una edad que más que comprar me dedico a descomprar. A este estado de plenitud se llega tras una dilatada vida de acaparamiento de objetos inútiles que da paso a una etapa posterior en la que nos agenciamos cajas para almacenar lo acumulado. Y una tercera, en la que me encuentro, que se caracteriza porque regalamos o tiramos esas cajas sin ni siquiera abrirlas. Ahora miro los escaparates como se mira una colección de mariposas disecadas. Admiro la belleza de sus alas sabiendo ya que no sirven para nada.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy


lunes, 21 de noviembre de 2016

El auto bueno puede ser un mal conductor


SE lo digo desde ahora. No subiré a un coche autónomo ni aunque me lo regalen. Y no porque pueda decidir estrellarse contra un árbol antes que atropellar a un grupo de ciclistas o lanzarse por un terraplén si ve que un autobús escolar ha invadido el carril por donde circula. Son situaciones extremas que tendrán que resolver el ejército de programadores que se afanan en instalarle un código ciberético que sea asumible para quien lo compre. Mi rechazo se basa más en la incapacidad que les auguro para conducir de forma eficaz en este mundo agresivo y egoísta en el que la educación supone una desventaja social, como afirma Keanu Reeves.
Si la cosa no cambia, veo un futuro lleno de usuarios de vehículos autónomos muertos de inanición en las rotondas mientras esperan que algún conductor humano les ceda el paso. ¿Qué harán estos utilitarios que cumplen todas las normas de tráfico cuando los peatones empiecen a insultarlos y a zarandearlos? ¿Aparcar en la cuneta para sollozar o llevarán de serie algún dispositivo taser para defenderse del acoso? Si a una expendedora de bollos se la patea cuando se traga una moneda, ¿qué no sufrirán estas almas cándidas de la carretera nacidas sin maldad? Quizá necesiten llevar de serie al volante un maniquí malencarado para hacerse respetar. O una pegatina en la que pueda leerse bien clarito: ¡Cuánta gente para atropellar y qué vida más corta. Yo voté a Trump. Puede que así, sí.

Josetxu Rodríguez.      @caducahoy

viernes, 18 de noviembre de 2016

lunes, 14 de noviembre de 2016

Carta a un poeta de retrete


Uno de tantos retretes ilustrados
ESTIMADO poeta anónimo. He quedado muy impresionado con el verso que dejó usted grabado en la pared del retrete del bar que frecuento. Permítame recordárselo: "Aquí follé con Leire". Reconozco que lo leí en un momento en el que resultaba difícil prestar atención a algo que no fuera la tarea que me ocupaba y, aun así, me impresionó vivamente e hizo volar mi imaginación a lugares y tiempos remotos. Sobre todo, porque es asombroso que pudiera acoplarse a Leire en un cubículo tan reducido que, a día de hoy, obliga a desabrocharse la bragueta antes de entrar en él.
 Su capacidad de síntesis para expresar la pasión, el desenfreno, el fulgor de la fluorescente y el éxtasis final está fuera de duda y conmovió mi espíritu en lo más profundo. No obstante, y dado que ya controla usted la técnica para emocionarme y emocionar a Leire, permítame aconsejarle sobre algunos aspectos que, en mi humilde opinión, podrían ayudarle a perfeccionar la larga carrera que le auguro en la literatura parietal contemporánea. La próxima vez expláyese algo más. Sus lectores estamos ávidos de saber quién es Leire o qué es. ¿Una mujer, un ente dilucidado, un hámster? Entre Cincuenta sombras de Grey y un tuit hay muchos géneros para desarrollar. Y muchos retretes por ilustrar. Explórelos y háganos felices. Ah, y salude a Leire, la contorsionista, de mi parte.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

lunes, 7 de noviembre de 2016

Abandono el grupo de whatsAPP


 

NUNCA, y cuando digo nunca quiero decir por el momento, volveré a pertenecer a un grupo de WhatsApp que me tenga como miembro. Ya he sufrido bastante. Al principio lo cogí con gusto, ya saben, la camarilla de padres histéricos que hacen los deberes a los niños y barbacoas multitudinarias los domingos. Aguanté dos semanas y lo abandoné para crear el de bullying, acoso y derribo del maestro, mucho más eficaz, porque dejó de poner tareas. 
Solucionado el problema, pasé al deporte escolar. Los dos primeros fines de semana, bien, pero el tercero Nerea metió un gol y su padre nos envió doscientas fotos y siete vídeos en calidad 4K. Fundió tres teléfonos móviles de Euskaltel y la red estuvo caída durante seis horas. Hasta llamaron los americanos porque pensaban que había sido un ataque ruso. Cambié de ambiente y conseguí colarme en el de las amigas de mi mujer, que tenían excluida a mi mujer para poder criticarla. Había como 400 mensajes diarios y no me enteraba de nada. Una vez les pedí que me hicieran un resumen y me enviaron 512 respuestas.
No duré mucho, porque descubrí que el grupo lo había creado mi amante esposa suplantando a una de mis exnovias para ver qué decíamos de ella en la intimidad. Tras esta experiencia traumática, pedí el ingreso en el club wasapero de los corazones solitarios. Me admitieron al mismo tiempo que todos lo abandonaban. Y la verdad, no sé si son muy consecuentes o unos cabronazos. Ya les contaré.
@caducahoy

lunes, 31 de octubre de 2016

El frigorífico hacker


frigorífico

CONFIESO que mi relación con los frigoríficos es bastante fría. Hubo tiempos mejores. Recuerdo el que compré hace un año. Era muy callado. Hacía su función y punto. Un día recibí un correo electrónico: “Hola, Josetxu. Soy tu frigorífico. Veo que tienes las verduras almacenadas por orden alfabético. ¿Quieres que te las organice por calorías? Por cierto, dos yogures caducan mañana”. Me quedé perplejo. El tío estaba conectado a Internet y yo sin enterarme. En poco tiempo hacía la compra y ponía el verdejo en su punto óptimo. 
Un lunes apareció el técnico en casa para cambiar su motor por otro de mayor cilindrada e instalarle un desodorizador de Carolina Herrera junto a la zona de pescados. Le había llamado él. Nos dieron un sablazo considerable, pero lo dejamos pasar por su eficiencia. Al mes siguiente volvió el técnico con un router nuevo conectado al canal Gastronomía de Netflix, luces led parpadeantes para el interior y dos alerones de titanio para las puertas. 
Tuvimos que pararle los pies y ahí empezó la guerra. Activó la alarma del coche, que sonó toda la noche, pidió cien pizzas de butifarra y publicó en mi facebook los datos de la báscula del baño. Tuvimos que desprendernos de él. La semana pasada me pareció verlo esposado en televisión tras el ataque mundial de los electrodomésticos contra Internet. Era simpático, pero un canalla. Por cierto, he anulado el pequeño fondo de pensiones. En 10 años mandarán ellos y, para una freidora, yo soy totalmente prescindible.
Josetxu Rodríguez @caducahoy

viernes, 28 de octubre de 2016

Paciente impaciente


columna Josetxu Rodríguez, Graham Smith, autoayuda,

EL ingeniero Graham Smith es un paciente impaciente, a la vez que un gran emprendedor. El hombre no ha querido aguardar a que le arregle las cosas el aita estado y se ha operado a sí mismo. Sí señores, como lo oyen. Llevaba 15 años en lista de espera para extraer un trozo de nylon de 8 milímetros que los cirujanos del hospital Aintree de Liverpool se olvidaron en su intestino y que le provocaba fuertes dolores, así que le pidió titanio a un amigo dentista, construyó el material quirúrgico y se puso manos a la obra. Todo ha salido bien porque su ángel estaba de guardia, en caso contrario estaríamos haciéndole un obituario. No obstante, este ejemplo de iniciativa ha sido tan bien acogido por los sistemas de salud europeos que están dispuestos a ponerla en práctica para reducir los atascos. 
En Euskadi no deberíamos quedarnos atrás e iniciar una formación dual de Medicina e Ingeniería para despejara los quirófanos de Osakide-tza. ¿Se imaginan si uno pudiera operarse el menisco, colocarse una cadera o implantarse la dentadura con un kit de quirófano que Ikea se encargaría de distribuir en sus centros? Si la mayor parte de la población ya nos automedicamos, ¿por qué no acabar la tarea? Incluso se me ocurre que para aprovechar las sinergias, algún médico podría encargarse de construir los nuevos puentes de Zorrotzaurre, que ahí también puede ahorrarse una pasta. Más pronto que tarde aquí también triunfará el Hágalo usted mismo, ya lo verán.
Josetxu Rodríguez @caducahoy

Tirar antes de leer 95: un coche con wifi

jueves, 27 de octubre de 2016

El cerdito de las pensionea

DICE el gobierno que nos hemos comido la hucha de las pensiones y tiene razón. En estas cosas pasa como con la paradoja del pollo, que si tú te zampas uno y yo no, para la estadística nos lo hemos merendado a medias. El caso es que el fondo de reserva ha desaparecido y no he visto que los pensionistas se lo hayan gastado repartiendo tarjetas black entre su familia y veraneando en Panamá. Si no recuerdo mal, los que viajaron a paraísos fiscales fueron los directivos de las Cazas de Ahorros y los bancos apandadores en connivencia con parte de la clase política.
En cualquier país decente, estarían luchando contra una mafia organizada, pero en este no, porque la Cosa Nostra no deja que nadie ensucie su nombre y, además, suelen reclamar los derechos por franquicia. El caso es que el gobierno del PP se ha engullido la hucha, incluido el cerdito, a base de mordidas y para financiar el agujero negro de la banca del banquillo.
Y ahora la culpa de todo la tienen los jubilados por vivir y por firmar preferentes a lo loco e hipotecas usureras en moneda extranjera, dándose la paradoja de que no les llega ni para la pensión y tienen que dormir en una furgoneta abandonada. La ministra Báñez anunció que se podrá seguir trabajando después de los 65 años y cobrar el 100% del retiro. Los economistas calculan que será de 83,20 euros antes de impuestos. Para morirse.

Josetxu Rodríguez.   @caducahoy

lunes, 17 de octubre de 2016

El árbol de Pi



EN el grupo de WhatsApp de padres ha causado gran indignación que en primero de bachiller las criaturas tengan que leer El árbol de la ciencia, de Pí Baroja (sic), porque, según dicen, sus cerebros son todavía maleables y corren el peligro de ser maleados. Los más recalcitrantes han sido los progenitores cuyos infantes se inclinan por las letras. Consideran que, dado el título del mamotreto, se lo deben exigir a los de ciencias, ya sean amantes de la botánica o la jardinería. Incluso a los de vocación matemática, como se le supone al autor, dado que sus padres le llamaron Pi en honor del 3,1416. Nuestros hijos, defiende uno, quieren escribir best sellers o triunfar en el Pasapalabra, que es la única forma de ganarse la vida con la literatura y no tienen tiempo que perder leyendo libros de árboles ni leyendo libros. Ni leyendo, por resumir. 
¿No sería mejor que el profesor les tuiteara el resumen de la bibliografía? Incluso podría ponerles algunas filminas con las portadas para que los reconocieran si algún día se los encuentran en alguna librería o garbigune. Yo mismo utilicé este método durante el verano y resultó muy educativo y edificante. Os recomiendo los tres que más me gustaron: Don Quijote: un tipo loco que lucha contra la energía eólica. Moby Dick: marino minusválido odia a una ballena. La ballena le corresponde. Romeo y Julieta: se enamoran, se envenenan y viven felices. ¡Que los disfrutéis!
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

domingo, 9 de octubre de 2016

Putin, no te pases un pelo

SI les soy sincero, no me importa en absoluto que Rusia esté llena de rusos, cada uno en su casa tiene lo que quiere, pero eso no significa que porque seamos vecinos puedan presentarse sin avisar y con alevosía a fisgarnos el Puente Colgante. Lo digo por esas incursiones de cazabombarderos, macroyates y submarinos que han protagonizado en los últimos meses con mucho descaro. Al Ministerio de Defensa no le ha parecido mal y dice que no han violado ninguna frontera española. Él sabrá. Igual los límites de España acaban a 200 millas de la costa, pero los de Bilbao terminan donde nos da la gana. Y eso incluye Rusia y sus barrios limítrofes, como China, África Andorra y Estados Unidos. Si vienen a buenas, nada que objetar, que llamen con antelación y se les recibirá con un aurresku de honor y les invitaremos a sándwiches del Eme. Porque los rusos también son de Bilbao, aunque algunos no lo sepan por culpa de ese idioma que les impone su Lomce y que les impide entenderse con nadie. Lo que no evita que debamos tener cuidado, porque se empieza paseando por las lindes, luego se echa una meadita en un poste y se termina cambiando un mojón. Cuando eso pasa, siempre se arma la de dios es cristo. Y ellos son chicos fuertes y tendrán armamento nuclear, pero en Zeberio un vecino derribó un avión de la Guerra Civil lanzándole una azada. Y las azadas han evolucionado mucho.

Josetxu Rodríguez @caducahoy

Niko Vázquez, siempre alerta, localizó el submarino ruso a la altura del puente de Deusto. Más imágenes, en su blog http://blog.deia.com/bilbainhitos

viernes, 30 de septiembre de 2016

Felipe González: Primarias, de entrada no


DICEN que los del PP han alquilado un cine de Madrid con pantalla gigante para ver en directo la caída del imperio del puño y la rosa mientras se atiborran de palomitas y champán. Cava no, que es independentista. Y lo creo, porque la gente que ha ido a colegios de pago no habla con la boca llena y no se les oye chistar. Si no me hubiera pegado un atracón de Juego de tronos, me iría con ellos a disfrutar del espectáculo, pero intuyo el final y no tiene gracia. 
De un momento a otro, con Prisa y sin pausa, Felipe González asaltará Ferraz a caballo, vestido de Armani, seguido de sus barones y de la cúpula del Ibex al grito de: “¡Primarias, de entrada no!”. Una vez asegurada la sede, soltará el discurso de conciliación: 
“Hay que acabar con este gal… cómo se dice... con este ¡galimatías, joder! Hay que devolver al partido el poder del pueblo, que ya lo ha tenido un rato y no ha sabido qué hacer con él. A las pruebas me remito. Ahora debemos pensar en España y proponer a Rajoy como candidato del PSOE en las próximas elecciones, que sería lo ideal. O presentarnos juntos, como PPSOE, para ahorrar en publicidad. En cuanto a Sánchez, no le guardo rencor y no colgaré su cabeza en mi despacho. Lo disecaré de cuerpo entero para que las visitas comprendan la nueva filosofía hiperrealista del partido. Y, por cierto, engrasad las puertas giratorias, que hemos tenido que enchufar a Corcuera de muñeco diabólico en 13 TV y ahora quieren cobrar por mantenerlo entretenido. ¡Hay que joderse!”.

Josetxu Rodríguez  @caducahoy

jueves, 22 de septiembre de 2016

Me falta memoria RAM


EL lunes, mientras intentaba catalogar a un individuo en el Breviario de idiotas, de Ermanno Cavazzoni, me quedé sin memoria RAM. Sentí un pequeño chispazo cerebral y noté que las neuronas había dejado de procesar la información porque carecían de espacio donde almacenarla. Ya me temía algo así. En los últimos meses había experimentado ciertas desconexiones con la realidad cuando esta resultaba tediosa, recurrente o banal. Ustedes me entenderán si les digo que para retener un nombre tenía que olvidar otro y, por eso, ahora elijo con mucho esmero amistades, libros y paisajes. Intenté solucionarlo en plan bricolaje: me limpié las orejas y enchufé en ellas dos memorias USB de 64 gigas cada una. No dio resultado porque, como suele ocurrir en caso de necesidad, las conexiones no eran compatibles. He preguntado en el 112 y me han aconsejado que borre recuerdos que ya no necesito y que no olvide vaciar luego la papelera o no servirá de nada. Y en eso estoy. Preguntándome qué tiro: ¿el bachillerato, el himno de la artillería antiaérea, los telediarios, las canciones de misa, los montes de la cordillera Penibética? Es una decisión difícil porque estoy seguro de que la mayor parte de mi cerebro está llena de conocimientos inútiles que he olvidado que tengo y por tanto no podré desalojar. Por el momento, suprimiré la trigonometría y las películas de Fassbinder. Espero que eso me permita clasificar al idiota.

Josetxu Rodríguez   @caducahoy

martes, 13 de septiembre de 2016

Tirar antes de leer 94: Mi perro, ese sinvergüenza

""Pensando en mi perro...""

Mi perro duerme en promedio 16 horas por día.
Tiene toda la comida preparada para él y puede comer cualquier cosa que quiera.
La comida la recibe sin costo, y sin ningún esfuerzo.
Visita al veterinario una vez al año o cuando es necesario, si aparece algún mal.
Para eso él no paga nada y nada se le pide a cambio.
Vive en un buen barrio y en una casa que es mucho mayor de lo que necesita, pero no precisa limpiar nada, ni pagar alquiler ni pensar en un crédito hipotecario.
Si él ensucia, alguien limpia. Además ese alguien se ocupa del alquiler.
Él escoge los mejores lugares de la casa para dormir, y recibe esas comodidades completamente gratis.
Vive como un rey y no tiene ningún gasto por hacerlo.
Todos sus costos son pagados por otras personas que tienen que salir de casa para ganarse la vida todo el día…
Estuve pensando sobre eso y, de repente, me vino la respuesta............

¡ ¡ ¡ LA MADRE QUE LO PARIÓ....... ! ! !
¡ ¡ ... MI PERRO ES DIPUTADO..! !

lunes, 12 de septiembre de 2016

Cuerpo, mente y tarjetero



El miércoles, mientras degustaba unas alcachofas y la cartera atiborrada de tarjetas se me incrustaba en la nalga, recordé aquellos tiempos en los que era feliz e indocumentado. Incluso rememoré con nostalgia la utopía revolucionaria que consistía en levantarnos una mañana y desprendernos de los carnés de identidad tirándolos por el retrete, con la infantil pretensión de que el Estado se resquebrajara ante la desaparición documental de centenares de miles de contribuyentes. Qué ingénuos. No llegamos al centenar (yo lo tenía caducado y me sumé a la protesta) los que pusimos en práctica ese suicidio administrativo, pero fue muy reconfortante conocernos en la cola para renovar el documento. 
En los tiempos que corren, ni aunque me tirara por el desagüe conseguiría desaparecer. Tengo decenas de acreditaciones que registran mis pasos minuciosamente: la del banco, la bicicleta, el polideportivo, la alhóndiga, varios centros comerciales, la gasolinera, la Travel, la Barik, el carné de conducir y la microtarjeta del móvil, que rastrearía mi periplo por las tuberías camino de la depuradora. Decenas de centinelas que me señalan como ente burocrático. Incluso podrían suplantarme y seguir activas durante meses o quizá años hasta que saltara la alarma de los números rojos. O puede que encontraran la forma de entrar en mi fondo de pensiones y vivir eternamente. ¿Podría definirse eso como mi transustanciación plástica? Tendré que preguntárselo al asesor fiscal.
Josetxu Rodríguez                    @caducahoy

domingo, 11 de septiembre de 2016

Aquel camarero al que no le caí bien



AL camarero no le caí bien. Lo detecté enseguida gracias a mis grandes dotes de intuición, perspicacia y el somero análisis de su lenguaje corporal. Bueno, gracias a eso y a que me había llevado a empujones a una mesa junto al retrete y servido la comida fría y la cerveza caliente. Por lo que pude comprobar, consideraba que mi vestimenta no estaba en concordancia con los candelabros dorados de las mesas y mucho menos con la renta per cápita de los presentes en el local: mucho fontanero, dentista y vendedor de homeopatías varias, ya saben. Tenía razón. En realidad, yo había entrado a ese restaurante de postín persiguiendo a un Pokémon cojo, lo que no es razón para merecer ese trato. Y se lo hice saber amablemente poniéndole la zancadilla mientras transportaba una paella de langosta para doce comensales. Se puso furioso, no sé por qué, la verdad. Igual fue al ver que los trozos de langosta desaparecieron antes de llegar al suelo y una señora escondió dos cigalas en el surco de sus pechos prominentes. La cuenta fue un sablazo descomunal, pero me vengué alertando a la Policía de que había visto a un individuo con varios cuchillos de grandes dimensiones y vestido con una especie de túnica blanca en un restaurante. No les dije que estaba en la cocina. Cuando salí de allí, un rugido de sirenas se acercaba al local a toda velocidad. Ni siquiera volví la vista atrás.
Josetxu Rodríguez        @caducahoy

sábado, 10 de septiembre de 2016

Mariano, conjunto vacío



TRAS reflexionar mucho he llegado a la conclusión de que la mejor forma de no tener que convocar unas terceras elecciones es pasar directamente a las cuartas. Podría haberlo dicho Rajoy y el país entero habría seguido comiendo aceitunas en el chiringuito sin inmutarse. Nos hemos acostumbrado tanto a este conjunto vacío de presidente que cualquier día llegará el coche oficial a La Moncloa y solo saldrá un Pokémon. 
Mariano no es de este mundo y, por lo tanto, sus tiempos no se ajustan a la lógica ni a la física ni al devenir histórico. Habla a la cámara y dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Y si no se cumple, ya se cumplirá en un futuro pluscuamperfecto. Es cuestión de tiempo. A él le sobra. No hay Dios que eche a un gallego del poder por las buenas. Ahí están Franco, Fraga y Fidel para demostrarlo. Solo se van cuando se cansan. Este es igual y ya nos lo ha advertido: “Lo más importante que se puede hacer por vosotros es lo que vosotros podéis hacer por vosotros”. Si no lo entendemos, su ejército de pregoneros a sueldo nos lo interpretará como si leyeran en los posos del café. 
En ocasiones, me quedo dormido en el sofá y cuando despierto paso un rato dilucidando si lo que estoy viendo en la tele es el informativo de la noche o el programa de Sandro Rey. ¿Estás en paro, con la madre enferma y viviendo con tres hijos en una furgoneta abandonada? No te preocupes, todo se solucionará, lo dice el dos de bastos. Buenas noches y bendiciones. Fin de la cita.
Josetxu Rodríguez      @caducahoy

viernes, 26 de agosto de 2016

Lloverá o habrá llovido



UNO de los momentos más divertidos del verano es dilucidar si va a llover tras escuchar a los meteorólogos decir que las probabilidades son del 50%. ¿Qué significa eso? 
¿Que puede que sí o puede que no? 
¿Que hay un 50% de probabilidades de que llueva en todo el territorio o que jarreará seguro en la mitad de la región y en la otra mitad no? 
¿Tal vez que lo hará durante la mitad del día y escampará después? 
Resumiendo: que por un lado, ya sabes, y por el otro ¿qué quieres que te diga? 
Los que visitamos Asturias a menudo somos catedráticos en meteorología aplicada. Yo me guío por los pájaros, la floración de algunas especies y la madera de avellano. Si están mojadas es que ha llovido, que está lloviendo o que va a llover. Eso seguro. También puede ser que lo hiciera hace un mes y las cosas no se hayan secado aún. De hecho, dejé colgadas un par de camisetas el año pasado y todavía les faltan un par de semanas. Aunque es posible que esté orbayando, que es un chispear minimalista y desganado, un proyecto de diluvio efímero y evanescente que seca antes de caer sobre las cosas, pero que las cala igual. Sirimiri, vamos. 
Mi querida esposa considera que llueve si se le riza el pelo, aunque no haya caído ni gota. Y envidia a los calvos por el buen tiempo del que disfrutan. Hay otros métodos para asegurarse veranos secos y apacibles: cargar con un paraguas en la mochila continuamente y no lavar el coche. Si lo haces, te mojarás seguro.
Josetxu Rodríguez                       @caducahoy

sábado, 23 de julio de 2016

Viajar es de pobres

HUBO un tiempo en el que viajaba como un paquete. Iba a una agencia, pagaba una cantidad adecuada y me adjudicaban un código de barras. Igual que a las reses, pero sin grapármelo a la oreja. Iniciada la peregrinación, tenía orden de seguir a una persona con una sombrilla de colores en parajes desérticos o con paraguas chillón bajo el diluvio. El plan era precipitarse por tierra, mar o aire sobre uno o varios países relativamente civilizados, hacer muchas fotos, coger alguna diarrea y esquilmar sus tiendas de souvenirs como si no existiera El Corte Inglés. No obstante, lo que parecía un planazo se convertía en una auténtica tortura.
Recuerdo la excursión de medio día a un templo egipcio que estaba a 1.250 kilómetros del hotel; los mosquitos de Cayo Largo, que te agarraban de las orejas y en los manglares te succionaban hasta dejarte inconsciente y aquella sopa defoliante de Singapur. Nunca he madrugado tanto, recorrido más kilómetros y perdido tantas horas esperando transporte como en vacaciones. Un comportamiento absurdo y antinatural. Hasta que llegué a la conclusión de que viajar es de pobres. Los ricos, los que saben vivir, solo lo hacen cuando trabajan. En su tiempo libre reposan en lugares cómodos, casi sin moverse, viendo pasar el tiempo del que habitualmente carecen. Ahora solo hago excursiones al interior... de mí mismo. Un territorio inexplorado y sorprendente al que no ha llegado Ryanair. Por ahora.

Josetxu Rodríguez. @caducahoy

viernes, 15 de julio de 2016

Hollande descabellado



FRANCIA se enfrenta al estallido de una burbuja capilar que podría dejar la crisis española del ladrillo a la altura del barro cocido. Y todo por culpa del sueldo del peluquero de Hollande, que cobra 10.000 euros brutos mensuales por estar disponible día y noche. Algo totalmente descabellado. A 30 euros el corte, lavado y peinado, que es lo que se cotiza en París por este servicio, el presidente luso debe utilizar a su peluquero al menos diez veces al día. Algo difícil de creer porque Hollande es medio calvo. A los malpensados solo les salen las cuentas si el servicio nocturno incluye el arreglo de cejas, de ingles, masajes varios o algún tipo de final feliz como cosquillas o besoterapias. No sé, por decir algo. 
El caso es que en Francia, que se enfrenta a recortes sociales de todo tipo, este dispendio lo consideran una auténtica tomadura de pelo. De media contamos con 150.000 cabellos, François tiene la mitad y, como su asistente ha cobrado 600.000 euros, sale a 8 euros cada uno, un pelín caro. Ni siquiera el carpintero que le hacía las alzas a Sarkozy cobraba tanto y eso que asoló un bosque entero de la Amazonia para conseguir la madera adecuada. En esta tesitura, acongoja preguntar cuál será el sueldo de su médico de cabecera, por mucho que al presidente esto se la pele. Ni siquiera los 48.211 euros que costaban las clases de euskera de Patxi López cuando era lehendakari montaron tanto revuelo. Y no parece que tuviera un pelo de tonto.

Josetxu Rodríguez @caducahoy

jueves, 7 de julio de 2016

El trío de los horrores

Tendría que juzgarlos el Tribunal de la Haya por crímenes contra la humanidad y  por iniciar una guerra a su conveniencia, pero se irán de rositas. Su legado: centenares de miles de muertos, atentados por doquier y un mundo más inseguro. Este es su currículum:

domingo, 3 de julio de 2016

Un delegado sindical pasa quince años sin ir a trabajar



En la historia de las grandes hazañas de los delegados sindicales tendrán un capítulo propio los dos miembros de la CGT en el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera que llevan quince años sin ir a trabajar. Los responsables municipales, después de una exhaustiva investigación que descartó que una gripe pudiera durar tanto, concluyeron también que 180 meses es demasiado tiempo incluso para haberse quedado dormidos. Los sujetos en cuestión, lejos de excusarse diciendo que habían cogido unos días de asuntos propios, que podrían haberlo hecho, decidieron ser sinceros y explicaron que tenían “un acuerdo tácito con gobiernos anteriores” para trabajar en casa, pero que no recordaban con quién, ya que los alcaldes cambian muy rápido. Creen que cada cuatro años o así. Uno podría preguntar a qué se dedica su jefe, responsable de controlar al personal tácito, explícito y en comisión de servicios, pero igual ha estado virtualmente tan desaparecido como los susodichos o vive en Alemania o carecía de medios para ir a buscarlos. Espero, no obstante, que no le haya pasado lo que al mítico funcionario laborioso que, metido en su despacho, no levantaba la cabeza de la pantalla. Entraba el primero y salía el último. No tomaba café ni perdía el tiempo charlando. Un día fueron a cambiarle el ordenador y descubrieron que llevaba muerto varios lustros. A su mujer le hicieron devolver tres trienios. Puede que no sea cierto, pero tácitamente creo que sí.
@caducahoy

viernes, 1 de julio de 2016

Condenados a planchar eternamente


ME dicen que un joven ha inventado un artilugio que evita el planchado y no me creo nada. Como todos ustedes sabrán, incluso si hicieron pira a la catequesis, Dios expulsó a Adán y Eva del Paraíso por ciertos problemas con la dieta vegana que ella seguía y les condenó a ganarse el pan con el sudor de su frente. Pues bien, lo primero que se encontraron nada más traspasar la puerta del Edén fue una plancha. ¡Ay, la plancha! Qué trabajo tan atroz. Recuerdo que la última vez que la usé fue para darle un repaso a los pantalones acampanados. Háganse una idea. Desde entonces he buscado todo tipo de alternativas para eludir esta tarea. Empecé colocando las camisas bajo el colchón, pero era tan fino que me molestaban los botones. Lo intenté después con el vapor de la ducha y funcionaba más o menos bien, pero en invierno era molesto llevarla mojada casi todo el día. La cosa mejoró cuando me informaron de que no tenía que ducharme con ella puesta, sino colgarla en una percha. Me pareció demasiado trabajo comprar una percha. Empecé a ponerme dos camisas a la vez: la del interior se alisaba con el calor corporal y, al día siguiente, podía usarla en el exterior. Así fui pasando hasta que hace unos años un visionario descubrió que la arruga era bella. No entiendo cómo no tiene el Premio Nobel de la Paz, con todas las guerras cotidianas que ha evitado. ¡Santo tenían que hacerle!
Josetxu Rodríguez  @caducahoy