domingo, 20 de septiembre de 2015

Tertulianos modélicos


tertulianos,Forges


COMO no me gusta el fútbol, me aburre la política y no soporto las noticias del corazón, soy el perfecto candidato para convertirme en tertuliano modelo. Es decir, uno de esos que viven saltando de sillón en sillón por las cadenas de radio y televisión sin perder la compostura. Da igual que el medio parezca salido del Nodo o que haya sido colonizado por la extrema izquierda del centro, el tertuliano estándar es acomodaticio y puede adaptar su discurso a cualquier línea editorial por un precio módico. 
Y lo que es más importante, expresarse en un tiempo razonable. Ideas simples, frases cortas. Como si les estuvieras hablando a niños de 15 años. A fin de cuentas, esa es una de las condiciones que pone la televisión para participar en sus debates: cuanto menos sepas de un tema, más conectarás con el público. Un cerebro vacío es más libre para divagar por los extensos páramos de la ignorancia sin alterar a la audiencia. 
Por eso es imposible escuchar una idea nueva, un análisis coherente, una propuesta original. Siempre están los mismos disertando sobre lo obvio. Mires donde mires aparece la corte de la redundancia. ¿No se van a jubilar nunca? Recuerdo que, en los inicios de la telebasura, los productores de algunos programas de gran éxito dejaban muy claro que no querían ver en el plató a nadie que hubiera leído un libro. Creo que lo han conseguido.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy