viernes, 29 de mayo de 2015

El Mathematic Club de Bilbao (parábola contemporánea)

columna Josetxu, Mathematic Club de Bilbao, Atheltic Club de Bilbao,

ERA un pueblo que pocas veces se movilizaba al unísono, pero esta era una de ellas. Su equipo se enfrentaba en combate desigual contra la élite de la competición, pesos pesados de la estrategia. Con una forma física envidiable y una disciplina mental de acero inoxidable, los locales no tenían muchas posibilidades: a David le sonó la honda por casualidad. 
No obstante, el Mathematic Club de Bilbao tenía detrás el apoyo incondicional de toda la comunidad de cara a la final de la Copa Romboide elevada al Cubo. Miles de personas lucían con orgullo su camiseta con los números primos en el dorsal. Por toda la ciudad colgaban banderolas con el escudo del club, en cuyo centro resaltaba el número Pi con letras rojas sobre blanco. Las peñas habían elaborado una enorme bandera con los 6.000 primeros decimales: 3,1415926535… Hasta los autobuses alternaban el destino con originales fórmulas llenas de integrales y derivadas. 
Políticos, empresarios y mediopensionistas se declaraban forofos de un equipo de cantera que había renunciado a importar cerebros mercenarios. Fruto de esta política, agrupaciones de diferentes disciplinas técnicas y humanísticas crecían como setas y seguían sus pasos: el Osasumas, la Real Sociedad Filosófica Recreativa, la División Química Alavesista… El mundo miraba con asombro y les auguraba altísimas cotas de desarrollo personal y social. Quizás, algún día, podrían llegar a tener un equipo de fútbol en Primera División. Yo no creo que lo vea, igual mis nietos.

@caducahoy