lunes, 23 de marzo de 2015

Créditos, cuanto más queso, menos queso


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SI permanece en silencio unos instantes percibirá un rumor sordo, como de tsunami lejano. No se asuste, no es que el sol se esté apagando. El causante es el señor Draghi, que acaba de abrir las compuertas de la caja fuerte del Banco Central Europeo y, ahora, un torrente desbocado de euros fluye incontenible para inundarnos a todos. A todos aquellos que no los necesiten, claro está. Porque, para los bancos, quien realmente precisa dinero de forma urgente es muy posible que no esté en condiciones de devolverlo. No es mi caso. 
Con vicios asequibles y cierto carácter ahorrador vivo de forma desahogada y con las facturas al día. Por eso, los bancos llenan mi buzón con ofertas de créditos para que me vaya de vacaciones, cambie de coche o me haga un lifting. Directamente los archivo en la bolsa de reciclar. Es más, hace unos días he tenido que pelear a brazo partido con una comercial para abonar al contado una compra que suponía un fuerte desembolso. Insistía una y otra vez en que si lo sufragaba con ayuda de un crédito, me haría descuento, y me saldría más barato. ¡Vaya paradoja! Hasta hace poco era al revés, ¿no? ¿O lo he soñado? 
Me costó convencerla de que prefería pagar más, para pagar menos. Y se lo expliqué con el ejemplo del queso de gruyer: cuanto más queso te dan, más agujeros tienes. Y cuantos más agujeros, menos queso posees. Conclusión: cuanto más queso, menos queso. No sé si me explico.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy