lunes, 11 de agosto de 2014

El índio que susurraba y abrazaba a los caballos



Para domar a un animal, especialmente al caballo, no hacen falta bridas y látigos. Basta con acariciarlo, susurrarle en la oreja y abrazarlo si es necesario. La doma india ha conseguido unos resultados increíbles basándose en la comunicación de gestos y el cariño hacia el animal. Hay que verlo para creerlo. ¿Funcionará con los hijos?

Doma de un caballo por un indio de la Pampa