viernes, 17 de mayo de 2013

¿Tiene Dios pelo en el pubis?




TIENE Dios pelo en el pubis? Si damos por válida la teoría creacionista, seguro que sí, ya que nos hizo a su imagen y semejanza. Por tanto, los mechones son un regalo que deberíamos mostrar con orgullo y del que carecen otros mamíferos, algunos más inteligentes que nosotros y menos dañinos. Pese a ello, observo con asombro, normalmente en páginas web poco recomendables que visito exclusivamente con afán científico, que el vello está en retroceso como los hielos de la Antártida y la sanidad púbica y pública. Y no solo en las mujeres contorsionistas de esas películas, sino también en sus compañeros de acrobacias, antaño osotes peludos y hoy escurridizos autómatas cuya piel se asemeja a la de Ken, el barbilampiño novio de la Barbie que tanto dio que hablar por esta razón. 
Tras décadas de bombardeo con anuncios de crecepelo, que asociaron la calvicie con la enfermedad o la malicia -pobre Fantomas-, no me explico cómo las multinacionales de la cosmética han conseguido convencernos de que nos rasuremos completamente el cuerpo para deslumbrar a las mujeres. Algo totalmente equivocado. 
Si por algo nos envidiaban no era por nuestra fuerza congénita, inteligencia innata y varonil porte, sino porque no teníamos que depilarnos. He llegado a pensar que han sido ellas las que han impulsado esta tendencia para que experimentemos en carne propia su sufrimiento de siglos y la abandonemos para siempre gritando juntos: ¡Donde hay pelo hay alegría! Que lo apunten los del 15-M.
Josetxu Rodríguez