lunes, 18 de marzo de 2013

Aviso a los compradores de adosados: la hierba crece mientras dormimos


LA hierba. La hierba son esos pelillos verdes que salen del suelo y que los ayuntamientos de las grandes ciudades se encargan de mantener a raya en espacios cada vez más reducidos. Los urbanícolas no tomamos conciencia de esto hasta que adquirimos una casa en el campo o un adosado. Entonces es cuando descubrimos que una de las principales cualidades de la hierba silvestre es que crece y que lo hace desmesuradamente durante la mayor parte del tiempo. Incluso cuando dormimos. P
ara luchar contra este fenómeno natural se emplean cuatro métodos: las cortadoras de césped, los mamíferos herbívoros, los incendios forestales de dimensiones limitadas y el pavimentado. A primera vista no sabría cuál recomendarles, pero descartaría en primer lugar el cortacésped, porque las 30 primeras veces que se usa parece una diversión; las 30 siguientes, un paseo tonificante; después una medicina que no gusta pero que hay que tragar y, a partir de ahí, una actividad insufrible.
En cuanto a los herbívoros, no me gusta la solución vaca porque no solo acaba con la hierba sino también con el jardín, ya que allí donde pisa puede plantarse un poste de teléfonos. Por su parte, las ovejas, al igual que las cabras, rasuran el terreno pero se comen la ropa tendida, los árboles y las llantas de las bicicletas si las tienen a mano. En cuanto al incendio, solo produce buenos resultados con la campa muy seca, por lo que el embaldosado o enmoquetado del jardín es a la larga la solución más barata. Créanme.
Josetxu Rodríguez