domingo, 2 de septiembre de 2012

Ahorros en fuga



SE llevan el dinero con carretillas elevadoras: 75.000 millones de euros en julio. No es de extrañar que el aitite se haya obsesionado y, en un ataque de pánico financiero, haya sacado sus ahorros y los haya escondido. El problema es que no sabe dónde. La última vez que le dio el arrebato los encontramos en el horno minutos antes de que fueran incinerados. La pizza desprendía un olor extraño y la causa era un fajo de billetes envueltos en papel albal. Cuando anunciaron lo de Bankia, más de lo mismo. Un nieto se meó en la cama y, al limpiar el colchón, localizamos un collage de euros humedecidos. Le insistimos en que los lleve al banco, pero dice que si el banco los quiere, que venga a por ellos, que aún conserva algunos cartuchos con postas loberas a los que quiere dar un uso responsable. En parte, le comprendemos, pero la gota que colmó el vaso fue cuando recordó que tenía su capital clavado con chinchetas tras el espejo de un armario que regalamos a los Traperos de Emaús. Tuvimos que recomprarlo en una almoneda cuyo dueño, con un pinganillo en la oreja, creía estar en Sotheby's. Le ofrecíamos una cantidad y nos respondía que otra persona había pujado por encima. Nos costó un Congo, y lo peor fue descubrir que apenas escondía unas decenas de billetes de 20 euros. Tranquilos, nos dijo el aitite, lo gordo está en un zulo en un parque, pero tengo que acordarme del nombre. Esta crisis va a matarnos a disgustos.

Josetxu Rodríguez