domingo, 8 de julio de 2012

Sara: el bosón


AUNQUE soy más de electrones, por aquello de que son zurdos, me ha hecho mucha ilusión el descubrimiento del bosón de Higgs, esa partícula tan particular que ha conseguido desplazar de las portadas de los periódicos a la prima de riesgo.

El populacho, del que formo parte con orgullo no disimulado, apenas distingue entre uno y otro, pero aplaude con entusiasmo los descubrimientos científicos aunque no los entienda. No se trata de entenderlo, dice el frutero, sino de quererlo tal como es...

En las taskas no se habla de otra cosa, sobre todo, ahora que ha terminado la Eurocopa.

-Pues, mi cuñado, que trabaja en Telepizza, me ha dicho que el secreto estaba en la masa... -Seguramente, porque en Física y Química hay cada maciza...

Sara, ¡que han encontrado el bosón de Higgs!

-Qué suerte, yo perdí uno de Loewe y hasta hoy.

-Gracias, Sara.

Lo que está claro es que una vez descubierto el bosón y el Códice Calixtino, solo falta localizar a la madre de Marco, el punto G, la forma de no engordar con la paella y al creador del chiste de Mistetas, que ese sí que tiene delito.

Por lo pronto, el bosón ya ha conseguido algo inimaginable: hermanar a científicos y obispos. La partícula de Dios, como se le denomina, satisface a ambos por igual y hasta el Papa gritó: ¡Habemus bosón!, como si le hubiera tocado en un huevo Kinder.

Mientras King África prepara la canción del verano, ¡ Booooooooosón!,  solo nos queda gritar con Arrabal: ¡Viva lo cuántico, cojones ya!

Josetxu Rodríguez