viernes, 8 de junio de 2012

Blanquea, que algo queda



ES lo que tiene dar facilidades. Se ponen un pasamontañas, dan el palo a una sucursal de barrio un poco resguardada y ya solo tienen que acercarse a un banco de la Gran Vía con las bolsas de basura repletas de dinero y decirle al cajero que lo meta en el programa de blanqueo de capitales. Con agua templada y sin centrifugar. Simple y sencillo. Sin complicaciones. Eso sí, tienen que invertir 60 céntimos en llamar a Hacienda y pagar el 10% por los gastos de gestión, pero igual hasta les regalan un jamón y unas sartenes. Si te paras a pensarlo, es como apostar a todos los caballos en una carrera de galgos y llevarte el pleno al quince.

Narcotraficantes, mafiosos, proxenetas y otros consejeros de cajas de ahorros no acaban de creérselo. Tantos años haciendo malabares con el dinero negro y ahora te lo legalizan y encima te dan la medalla al mérito civil. Si hasta los que expoliaron el conglomerado de Bankia se están pensando blanquearlo en la entidad y solucionar sus problemas de un plumazo.

Quizá el futuro que le espera a este país sea el de paraíso fiscal. Como Suiza, Luxemburgo o las Islas Caimán. Estos en plan restaurante de diseño para la jet y España en plan chiringuito con churrería para mafiosospret a porter. Ya solo faltan dos o tres eurovegas diseminados estratégicamente por la península y salimos de esta en un pispás. En cuanto a los parados con carrera, siempre podrán trabajar de palanganeros.

Josetxu Rodríguez