miércoles, 16 de mayo de 2012

Un lustro ya: Marichalar y Cristina cesaron en la convivencia


La vecina del 3º derecha acaba de separarse, la pobre. Así, sin eufemismos. Y claro, lo de los Duques de Lugo no le ha sentado nada bien porque le ha removido la herida. A ella también le habría gustado «cesar temporalmente en su convivencia» e irse montada en un patinete al palacete de Majadahonda, pero no ha podido ser porque carece de palacete y no va a estar dando vueltas por ahí con el patinete de su hijo, que ni es eléctrico ni es nada. Si al menos su cuñado tuviera una moto de agua como el Álvaro de Marichalar podría irse a pescar percebes a la escollera del superpuerto y con ellos pagarse un piso social. Pero tampoco es el caso. Así que tiene que conformarse con su parte de piso con derecho a baño y cocina hasta que su marido encuentre un lugar donde alojarse. Sólo los hijos pueden pasar de una zona a otra sin restricciones. Es lo que pasa cuando se tiene la sangre roja y el corazón a la izquierda como la gente normal, que las cesantías temporales de la convivencia casi no dan para vivir y crean un verdadero problema.
Por lo demás, el suceso no ha causado demasiada conmoción en la escalera. Sólo el del 4º izquierda, que carece de TV, ha sentido la separación: «Lo siento por Elena y por Mari Chalar, siempre me han parecido dos grandes señoras», dijo en la panadería, el infeliz.

Josetxu Rodríguez