lunes, 30 de enero de 2012

¿Un fracaso escolar cum laude?



A la niña se le dan muy bien las matemáticas, por eso suspende todos los exámenes. Le resultan tan fáciles las ecuaciones, integrales y derivadas, que las resuelve mentalmente y luego le da pereza transcribir los desarrollos al papel, que regresa casi en blanco a manos del profesor. Esa es la explicación que les da a sus aitas, que difiere bastante de la del tutor.

Este dice que la jovencita se pasa las pruebas controlando la lluvia de fotones que desciende desde la lámpara fluorescente hasta las dos musarañas que dormitan junto al paragüero, lo que demuestra que está especialmente dotada para la física cuántica, la biología y la contemplación en un convento de clausura. Los aitas, que no entienden los nuevos baremos de créditos y cualificación estudiantil, no saben si castigarla hasta final de curso o comprarle un caballo.

Por eso, han hablado con el profesor de física, que ha corroborado lo dicho por el tutor y asegura que la niña es tan educada que también podría despuntar en educación física, y que está encantado de tenerla en clase, sobre todo, comparándola con ese alumno que se mete en el armario ropero a fumar y no sale hasta que suena el timbre del recreo y el que se desnuda y se pone a tomar el sol que entra por la ventana.

Dicho lo cual, a la pareja de progenitores solo le queda la opción de esperar a final de curso para saber si tienen en casa a una futura Premio Nobel o a una fracasada escolar cum laude. Qué tiempos, oiga.


Josetxu Rodríguez