lunes, 21 de noviembre de 2011

Besos pro nobis




DESDE que Brézhnev le diera ese apasionado beso de tornillo a Honecker en 1979 no se había visto nada igual. Ha tenido que ser Benetton, siempre dispuesta a remover conciencias en beneficio propio, no nos engañemos, quien ha decidido mostrarnos cómo sería un mundo sin odio, sin el miedo al otro o al diferente. Y para ello ha creado una serie de fotomontajes con los principales líderes mundiales, tanto políticos como religiosos, dándose el pico con los que podrían considerarse sus antagonistas: Obama con Hu Jintao, Abbas y Netanyahu, Merkel y Sarkozy, los presidentes de las dos Coreas...

Como era de esperar, solo una de estas imágenes ha recibido suficientes críticas del Vaticano como para obligarles a retirarla. Concretamente, la que presenta al Papa acaramelado con el imán Ahmed El-Tayeb. ¿Quién puede resistirse al poder de atracción de los imanes?, diría Boris Izaguirre. Con esa imagen, ya un icono, Benetton ha conseguido lo que quería y no le importa ocultarla antes de que les ocurra lo mismo que a la publicación satírica francesa Charlie Hebdo, que osó hacer bromas con Mahoma.

El resto de los morreos han pasado sin pena ni gloria, salvo que hoy les caiga un misil intercontinental lanzado desde Pionyang, lo cual no es previsible. He echado de menos en esta galería de prohombres un buen besuqueo entre Aznar y González o, al menos, entre Rubalcaba y Rajoy. Pero, quizás, Benetton, ni siquiera los considera antagonistas.