domingo, 7 de agosto de 2011

Terapia postvacacional



Estoy en pleno poscoito vacacional, no sé si me explico. En ese periodo en el que los fumadores echan un pitillo a lo Bogart y agarran el toro laboral por los cuernos, mientras los no fumadores nos planteamos si existe vida más allá de las vacaciones. Vamos a suponer que sí y que la prima de riesgo no acabará con la civilización tal y como hoy la conocemos. Con esa premisa, este año pienso enfrentarme con todas las armas al síndrome otoñal y hacer caso al psicofisioterapeuta naturosteópata vocacional que me atiende en estos casos.

Para empezar, me está desactivando la memoria corporal que me pide siesta en cuanto mordisqueo el sándwich del mediodía. Posteriormente, pasaremos a un curso acelerado de autoestima que me enseñará a decir "¡no!" fuerte y claro con solo 15 lecciones y dos fines de semana ensayando con un grupo reducido. En estos momentos ya vocalizo perfectamente la ene y la o, pero soy incapaz de pronunciarlas juntas con convicción. Cuando lo consiga, intentará despertar mi conciencia superior para que viva en el presente y no a finales de julio, que es en donde se encuentra actualmente.

Si todo sale bien, realizaremos unos masajes reiki para equilibrar mi energía, veinte sesiones de coaching para redirigir la tensión y cuatro de flores de Bach para ordenar mis emociones. Por último, nos enfrentaremos al rebirthing o renacimiento personal, lo que me permitirá hacer solo lo que quiera hacer. Es decir, que haré lo mismo, pero porque quiero. O eso creo.

Josetxu Rodríguez