sábado, 22 de enero de 2011

Mejor que un iPhone, un iPad y un iPod




UN colega doctor horroris causa en tecnología punta y experto en iPhone, iPad, iPod, iTunes y atún con pan me ha hablado, como si se tratase de un secreto de Estado, de un artilugio que ha caído en sus manos y que considera evolucionario y revolucionario a partes iguales. Según dice, sus prestaciones dejan a la altura del barro a los ordenadores de última generación, a los ebooks y a las tabletas gráficas más avanzadas. Afirma que cada vez que lo usa le tiemblan las manos y un cosquilleo de bits recorre sus neuronas hasta provocarle un orgasmo, y que le asombran su sencillez y sus prestaciones sin parangón en el mercado. Desconoce quién ha podido inventarlo y se niega a explicarme cómo ha llegado a sus manos, pero se compromete a enseñármelo en un lugar discreto, lejos de miradas curiosas.

Asegura que es manejable, pesa poco y no necesita baterías ni acceso a redes. Tiene una alta resistencia a los golpes y un precio muy asequible. El acceso a la información, ya sea en imágenes o texto, es directo y sin necesidad de reiniciarlo. La calidad de visionado es perfecta, superior a la alta definición, y carece de teclado porque todo se maneja con los dedos. Lo más asombroso, comenta este catedrático friki, es su capacidad para acoplarse a los gustos de quien lo usa: "Imagínate que estás viendo una película y con tu mente puedes decidir no solo el aspecto, la voz y la ropa de los actores, sino también los paisajes y la decoración de los escenarios. Es la bomba".

No sé si será la bomba, pero cuando me lo enseñó, me pareció un libro.

Josetxu Rodríguez