viernes, 24 de diciembre de 2010

Sofistiqueision para Navidad



LOS que somos estoicos por naturaleza tenemos que pararnos a pensar cada vez que alguien nos pregunta si tenemos algún capricho que puedan satisfacer con su regalo navideño. Pero este año lo tengo claro: nada de calzoncillos anticelulíticos ni ratones que trinan como el que han creado los chinos para completar el zoo de los perros-salchicha y los osos-hormigueros. Quiero un perfume, uno de esos que salen en la tele y que yo no me atrevo a comprar porque haría el ridículo pronunciando su nombre. Después de ver los anuncios plurilingües con que nos acosan como si esto fuera niuyork, cualquiera entra en un sitio chic y le pide a la dependienta de diseño que te ponga un frasco de Yves Saint Laurent o de Van Cleef & Arpels con acento botxero. A lo mejor la modelo que está detrás del mostrador no sabe ni castellano batua. O anda por los alrededores Carmen Lomana haciendo shopping y te arrea dos guantazos de Gucci sin darte ninguna explicación por emponzoñar con tu deficiente declamación el nombre de un artículo tan sofisticado. Por eso, le he sugerido a mi esposa, compañera y, sin embargo, amiga, que tiene más mundo y algo de latín, que adquiera uno para colocarlo esta noche junto al árbol. Pero eso sí, dejándole claro que si le ponen pegas o no la entienden a la primera, que pase de ellos y compre un tarro de Ambipur, que como es para poner en el armario de los zapatos lo mismo me da una cosa que la otra.

Josetxu Rodríguez