viernes, 17 de diciembre de 2010

Asfixia 2.0



Creo que por fin he conseguido poner en orden mi identidad digital, esa que se compone de bits y está diseminada por servidores y bases de datos de medio mundo. Al principio consistía en una simple cuenta de correo que facilitaba la comunicación con el trabajo y media docena de amigos. Pero ese paraíso minimalista pronto se convirtió en un verdadero infierno ingobernable que a punto ha estado de acabar con mi estabilidad mental. De los dos minutos que empleaba en leer el correo pasé a dedicar varias horas al mantenimiento de esta absurda maraña 2.0, que se alimentaba de tiempo a la misma velocidad que Saturno devoraba a sus hijos.

Primero fue el blog, un pequeño diario que me sirvió de divertimento y que completé con una cuenta en Picasa, donde subía las fotos que luego enlazaba al blog. Más tarde me asocié a YouTube, donde albergaba los vídeos. Posteriormente abrí perfil en Facebook para probar, en Tuenti para estar en contacto con mi hija y en Linkedin para contactar con gente de la profesión. Enlacé el blog a Facebook, el teléfono al blog y el blog a la Wii para actualizarlo tumbado en el sofá de casa desde la cuenta de Twitter.

Un día estaba enviando un correo y cayó un rayo cerca de casa. El texto desapareció... durante unas horas. Al día siguiente leí que en el cartel luminoso de la Bolsa de Bilbao había aparecido un extraño mensaje coincidente con el mío: "Compra croquetas ante de subir". Fue un día histórico para Pescanova, pero desde entonces sólo me comunico por carta. Por lo que pueda pasar.
Josetxu Rodríguez